Hezbolá ha comunicado que los recientes bombardeos israelíes en la región oriental de Baalbek, Líbano, dejaron un saldo trágico de ocho de sus integrantes fallecidos, incluido un grupo de funcionarios locales. La información fue confirmada por fuentes cercanas a la organización, quienes pidieron el anonimato al hablar con Associated Press. Este ataque, que se llevó a cabo el viernes por la noche, se enfocó en un edificio residencial que sufrió daños significativos, particularmente en el último piso de su estructura tripartita.
Entre los fallecidos se encontraban tres comandantes locales, identificados como Ali al Moussawi, Mohammed al Moussawi y Hussein Yaghi. Las Fuerzas de Defensa de Israel explicaron que sus operaciones estaban dirigidas a desmantelar células que planeaban llevar a cabo ataques contra su territorio. A través de un comunicado en la red social X, las IDF afirmaron que los miembros de Hezbolá estaban planeando una serie de ataques terroristas, lo que constituía una clara violación de los acuerdos previos con el Líbano.
Hussein Yaghi, uno de los muertos, era el hijo de Mohammed Yaghi, un respetado líder y uno de los fundadores de Hezbolá, fallecido en 2023. También se destacó que Mohammed Yaghi había sido un estrecho colaborador de Hassan Nasrallah, exlíder de Hezbolá, quien murió en un ataque aéreo israelí en septiembre de 2024.
El Ministerio de Salud libanés reportó un total de diez víctimas mortales a causa de los bombardeos, entre ellos tres niños, y al menos dos docenas de personas heridas. La información fue corroborada por un médico del hospital de Rayak, quien afirmó que habían recibido los cuerpos de diez personas, mientras que 21 heridos estaban siendo atendidos. Notablemente, entre los fallecidos hay un hombre sirio y una mujer etíope, así como varios heridos también provenientes de Siria y Etiopía.
Este trágico balance se produce en un clima de creciente tensión en la región, especialmente a medida que Estados Unidos amenaza con un posible ataque a Irán, un aliado clave de Hezbolá y Hamás, si las negociaciones sobre el programa nuclear iraní no avanzan hacia un consenso. A pesar de un supuesto alto el fuego que ha estado vigente desde noviembre de 2024, los ataques israelíes contra Líbano se han vuelto casi diarios.
Ese alto el fuego, establecido por la administración del expresidente estadounidense Joe Biden, fue concebido para poner fin a más de un año de hostilidades y agresiones transfronterizas entre Hezbolá e Israel. Las hostilidades se habían intensificado después de que Hezbolá iniciara los ataques en respuesta a las ofensivas israelíes en Gaza, que se desataron tras una operación llevada a cabo por Hamás en el sur de Israel el 7 de octubre de 2023.
Lamentablemente, las tensiones han escalado desde entonces, convirtiéndose de un conflicto de baja intensidad a una guerra total en septiembre de 2024, aunque la tregua vigente ha logrado reducir, pero no eliminar, la violencia. Israel continúa acusando a Hezbolá de reconstituir sus fuerzas y asegura que sus ataques están centrados en prevenir el rearme de la organización y están dirigidos exclusivamente hacia sus miembros y su infraestructura.
El Gobierno libanés ha denunciado que desde la instauración del alto el fuego, decenas de civiles han perdido la vida en estas agresiones. La complejidad de la situación se exacerba con la participación y los intereses de actores internacionales que complican aún más el panorama en la región.