Grecia ha cambiado su posición en el escenario mundial por causa de la diplomacia y la energía. Su nueva relación con Estados Unidos se ha fortalecido bajo el gobierno del primer ministro Kyriakos Mitsotakis. Esto se debe, en parte, a la inversión de ExxonMobil en el gas natural licuado (GNL) en Grecia.
Se estima que ExxonMobil ha invertido entre 50 y 100 millones de dólares en proyectos energéticos en el país. Sin embargo, hay quienes critican que esta relación puede hacer que Grecia pierda su independencia en la toma de decisiones. A pesar de las afirmaciones de que los esfuerzos son para diversificar las fuentes de energía, algunos ven un riesgo en que Grecia se convierta en una herramienta de los intereses estadounidenses.
Durante el último año, altos funcionarios de Estados Unidos han trabajado con Grecia para mejorar la seguridad energética en la región. Esto ha llevado a que Grecia sea vista como un importante punto de entrada para el GNL estadounidense en Europa. ExxonMobil, por ejemplo, tendrá una gran influencia en la producción y distribución de gas en varias áreas del mar Jónico.
La guerra entre Rusia y Ucrania ha aumentado la demanda de GNL, ya que Europa busca alternativas al gas ruso. Estados Unidos, al ser un productor importante de GNL, ha encontrado en Grecia un aliado estratégico. Esto puede cambiar el mapa energético de Europa y colocar a Grecia en una posición clave.
Además, Estados Unidos busca contrarrestar la influencia de China en el puerto de El Pireo, que es un punto estratégico en la iniciativa china de “La Franja y la Ruta”. A pesar de la cercanía entre Grecia y Estados Unidos, muchos ciudadanos temen que esto pueda llevar a un aumento de la militarización y a un menor control sobre su autonomía.
El debate sobre cómo estos cambios impactarán a la sociedad griega es importante. La preocupación radica en saber si los beneficios de estos acuerdos llegarán a los ciudadanos o solo a las grandes empresas, especialmente las estadounidenses. Los griegos temen por el aumento de los costos de la energía y su creciente dependencia de decisiones externas. Las grandes preguntas son: ¿Está Grecia lista para jugar un papel tan importante, o se verá atrapada en un conflicto de intereses entre potencias?