Por noveno año consecutivo, Finlandia se posiciona como el país más feliz del mundo según el 'World Happiness Report 2026'. Este informe destaca que en la lista de los diez primeros países, se encuentran seis naciones europeas, incluidas Islandia, Dinamarca y Costa Rica. Además, se observa un cambio significativo en la felicidad de los jóvenes, que se ha visto afectada negativamente por el uso de las redes sociales.
La clasificación del informe incluye a Suecia y Noruega en los primeros seis lugares, seguidas de los Países Bajos, Israel, Luxemburgo y Suiza. Un dato notable es que Costa Rica ha alcanzado su mejor posición histórica, ocupando el cuarto puesto. Curiosamente, este año no hay países anglófonos entre los diez primeros, con Nueva Zelanda ocupando el puesto 11.
El informe menciona que la comparación entre generaciones muestra que los jóvenes de Europa Occidental, el Reino Unido e Irlanda han reportado niveles más bajos de bienestar en comparación con las generaciones mayores. A pesar de que la felicidad ha disminuido en muchas naciones occidentales desde 2005, los países de Europa Central y Oriental, como Serbia y Bulgaria, han mostrado mejoras significativas en su valoración de la vida.
Los expertos analizan factores como el PIB per cápita, la esperanza de vida y la percepción de la corrupción para explicar estas diferencias. John F. Helliwell, profesor emérito de Economía, enfatiza que es fundamental concentrarse en construir una vida mejor, más que solo en corregir errores o detectar problemas.
La infelicidad entre los jóvenes ha aumentado, especialmente en Norteamérica y Europa Occidental, donde este grupo se encuentra en los últimos lugares de felicidad. A pesar de que las emociones positivas aún superan a las negativas, la preocupación entre los jóvenes se ha incrementado notablemente. Un aspecto crucial que menciona el informe son las redes sociales, que juegan un papel determinante en este contexto.
Jan-Emmanuel De Neve, destacado investigador del bienestar, señala que el uso de redes sociales puede influir significativamente en la felicidad, dependiendo de cómo se utilicen las plataformas. Las investigaciones indican que el uso intensivo de redes sociales está vinculado a un menor bienestar emocional. Curiosamente, quienes utilizan estas plataformas menos de una hora al día reportan niveles de felicidad más altos que aquellos que no las usan en absoluto.
Los autores del reporte advierten que el daño asociado al uso intensivo de redes sociales es lo suficientemente amplio como para afectar a la población general. Problemas como el ciberacoso y la depresión son solo algunos de los efectos negativos que han sido documentados. También se observa que el tipo de plataforma utilizada marca una gran diferencia; aquellas que fomentan conexiones sociales suelen tener un impacto positivo en la felicidad, mientras que las que son impulsadas por algoritmos muestran un efecto negativo.
En conclusión, el estudio resalta que la era digital está alterando las bases del bienestar social y emocional en Europa. Zeynep Ozkok, coautora del estudio, afirma que estos efectos no son uniformes y dependen en gran medida del entorno social y digital de cada individuo. Para fomentar el bienestar en una sociedad cada vez más interconectada, es crucial entender y manejar estas relaciones de manera efectiva.