En marzo de 2026, el Ministro de Relaciones Exteriores de Jamaica anunció que el Gobierno había decidido terminar el acuerdo de cooperación médica con Cuba. Este acuerdo había estado en vigor durante 50 años y había ayudado a mejorar el sistema de salud en Jamaica al enviar médicos cubanos al país.
El programa había sido muy beneficioso para Jamaica, pues miles de pacientes recibieron atención médica y tratamientos, en especial en áreas como oftalmología. Sin embargo, en los últimos años, hubo cambios en la política internacional, especialmente bajo la administración de Donald Trump en Estados Unidos, que critican el programa cubano, considerándolo explotación.
La Ministra de Relaciones Exteriores, Kamina Johnson Smith, explicó que la decisión de poner fin al acuerdo no fue influenciada por Estados Unidos, aunque muchos jamaicanos creen que sí. Ella comentó que habían existido problemas legales y laborales que hicieron imposible continuar con el programa. En su lugar, Jamaica buscó la forma de actuar de acuerdo a sus leyes laborales y asegurar un trato justo hacia los trabajadores.
A pesar del fin del acuerdo, el Gobierno cubano lamentó esta decisión, señalando que después de décadas de colaboración, muchos jamaicanos perderían acceso a servicios médicos esenciales. Cuba había enviado miles de médicos a Jamaica, y la cooperación había sido clave, especialmente durante desastres naturales como el huracán Melissa, donde los médicos cubanos trabajaron incansablemente para ayudar a la comunidad.
La ciudadanía de Jamaica reaccionó con tristeza y enojo ante el anuncio. Algunos recordaron el legado positivo de los médicos cubanos y expresaron su preocupación sobre cómo el sistema de salud se vería afectado sin su apoyo. Las redes sociales se llenaron de mensajes de usuarios que discutían si Estados Unidos debería asumir la responsabilidad sobre la falta de profesionales de salud en Jamaica.
El debate sobre la cooperación médica se centró en la presión estadounidense y cómo ha influido en las decisiones del Gobierno jamaicano. Mientras tanto, el primer ministro Andrew Holness defendió el acuerdo y dijo que no había explotación en el programa médico con Cuba.
Históricamente, Jamaica y Cuba han tenido fuertes lazos de amistad, pero esta decisión reciente sugiere que se están enfrentando a nuevas realidades. La ministra enfatizó la importancia de cuidar a los trabajadores jamaicanos y de asegurarse de que se respeten sus derechos. Esta situación invita a una reflexión sobre el futuro de las relaciones entre Jamaica y Cuba y el papel crucial que juega la salud pública en estas discusiones.