Recientemente, se han descubierto fósiles de ballenas de aproximadamente 10 millones de años en la Praia da Galé, en el municipio de Grândola, Portugal. Este hallazgo se produjo tras el cierre de unas importantes excavaciones realizadas la semana pasada, las cuales revelaron dos esqueletos parciales considerados entre los más completos de Europa.
Los fósiles fueron hallados debido a intensos movimientos de arena causados por temporales en la zona, lo que llevó a las autoridades locales a solicitar la ayuda del Museo de Lourinhã. Este museo tiene experiencia en la extracción de grandes fósiles y fue clave para llevar a cabo los trabajos necesarios.
Una vez obtenidos los permisos requeridos, paleontólogos del Museo de Lourinhã, junto con especialistas del Instituto Dom Luiz y del Museo Nacional de Historia Natural y Ciencias de Lisboa, se embarcaron en la excavación del yacimiento. Las recientes tormentas habían expuesto una impresionante losa de roca sedimentaria de más de 100 metros de longitud, y el acceso al sitio estaba restringido por las mareas, lo que complicó la operación.
Los expertos han explicado que las rocas en este yacimiento pertenecen a la formación Alcácer do Sal, que se depositó en un ambiente marino poco profundo durante el Mioceno, hace cerca de 10 millones de años. Aparte de las ballenas, también se han encontrado restos de otros animales marinos, como delfines, tiburones, tortugas y diversas especies de invertebrados.
De particular interés son los dos esqueletos que pertenecen a los misticetos, un grupo que incluye las actuales ballenas barbadas. Estos incluyen especies como la ballena azul y la ballena gris. Uno de los esqueletos encontrados es casi íntegro y cuenta con un cráneo, dos mandíbulas y varias vértebras, mientras que el segundo tiene un cráneo casi completo y partes de las mandíbulas y vértebras.
Los paleontólogos han señalado que el estudio de estos fósiles puede ofrecer información valiosa sobre la evolución de las ballenas y su ecología, así como su estilo de vida en el pasado. Los datos obtenidos ayudarán a reconstruir el medio marino en el que existieron estos animales hace millones de años.
Además, hay indicios de que estos fósiles pertenecen a cetoteríidos, un grupo de ballenas de tamaño pequeño a mediano que eran comunes en la costa portuguesa hace 10 millones de años. Este hallazgo es significativo, ya que se considera una de las asociaciones fosilíferas más relevantes encontradas en la cuenca de Alvalade, y puede proporcionar datos esenciales sobre las faunas de vertebrados marinos en esta región durante el Mioceno.
Los fósiles están ahora bajo la custodia de la autoridad local, y será en las próximas semanas cuando se trasladen al laboratorio del Museo de Lourinhã para su estudio. Allí, un equipo técnico llevará a cabo la preparación, conservación y análisis de estos valiosos restos fósiles, asegurando el manejo especializado que requieren. Se está formulando un protocolo de cooperación entre el municipio de Grândola, el Museo de Lourinhã y el Instituto Dom Luiz para fomentar la investigación y compartir esta información con la comunidad local y el público en general.