Recientemente, España y Francia han mostrado su respaldo a la designación del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) como organización terrorista dentro de la Unión Europea. Este cambio de postura por parte de ambos países, que previamente se habían mostrado reticentes, podría facilitar la inclusión del CGRI en una lista negra que ha sido objeto de intensas discusiones durante largo tiempo.
El respaldo de Francia y España revierte un escenario en el que existía preocupación sobre la falta de consenso necesario para llevar a cabo esta designación. La decisión surge tras las reiteradas denuncias acerca de la violenta represión que el CGRI ha ejercido sobre las manifestaciones en Irán. Según declaraciones del Elíseo, “Francia apoya la inclusión del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en la lista europea de organizaciones terroristas.” Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores español se ha confirmado que Madrid se unirá a esta votación favorable.
El CGRI ha sido señalado por su implicación en diversas actividades que han suscitado alarmas a nivel internacional, incluyendo la represión de protestas, el suministro de armamento a Rusia y el lanzamiento de misiles balísticos hacia Israel. Además, mantiene relaciones cercanas con grupos armados como Hezbolá, Hamás y los hutíes de Yemen, lo que amplía su lista de acusaciones.
Países como Estados Unidos, Canadá y Australia ya han catalogado al CGRI como organización terrorista, y Alemania y los Países Bajos han instado a sus homólogos europeos a seguir ese ejemplo. Recientemente, Italia también ha modificado su posición y ha mostrado su intención de respaldar dicha inclusión tras descubrir evidencias sobre la brutalidad de la represión ejercida por Irán, que ha resultado en al menos 5,777 muertes según informes de activistas.
La reorientación de estas naciones se interpreta como un mensaje contundente hacia el gobierno iraní, así como un acto de apoyo hacia la diáspora iraní que ha solicitado durante largo tiempo este proceso de designación. La inclusión del CGRI en la lista de organizaciones terroristas conllevaría importantes repercusiones, tales como la congelación de activos y la prohibición de fondos y viajes para sus miembros, muchos de los cuales ya enfrentan restricciones bajo las actuales sanciones impuestas por la UE.
Este paso simboliza además un repudio a una organización paramilitar que, en la práctica, actúa como una rama del estado bajo el control del líder supremo Alí Jamenei. Tal medida no solo impactaría operativamente la CGRI, sino que también enviaría un claro mensaje político a la comunidad internacional sobre la postura de Europa frente a las violaciones de derechos humanos en Irán.