En un contexto de creciente inestabilidad en el suministro mundial de crudo, este 17 de marzo de 2026, España ha tomado la decisión de liberar un total de 11,5 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas. Esta medida se enmarca en una acción coordinada a nivel internacional, en respuesta a la crisis energética provocada por el conflicto en Oriente Medio, particularmente tras el cierre del estrecho de Ormuz, un punto crítico por el que transita una significativa porción del petróleo global.
La vicepresidenta tercera del Gobierno de España y ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha anunciado la medida durante una conferencia de prensa que siguió al Consejo de Ministros. Aagesen evidenció que el objetivo principal de esta acción es “amortiguar la tensión en los mercados”, un desafío que se ha intensificado desde el comienzo del conflicto. Los precios del petróleo han superado los 100 dólares (86 euros) por barril de Brent, debido a la interrupción del tráfico marítimo en esa clave ruta por orden de Irán, como represalia por los ataques de Estados Unidos e Israel.
Este esfuerzo internacional es parte de un acuerdo establecido por los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que se comprometieron a liberar un total de 400 millones de barriles de crudo, marcando así la mayor liberación de reservas en la historia de la organización. La participación de España en esta iniciativa busca aliviar la presión sobre los mercados energéticos y contener el aumento de precios, especialmente vital para países como Japón, que se enfrenta a potenciales problemas en el suministro de energía.
En el transcurso de la misma rueda de prensa, Aagesen comparó la actual situación energética de Asia con la crisis que enfrentó la Unión Europea tras la invasión rusa de Ucrania. España posee actualmente reservas de petróleo capaces de cubrir el consumo nacional durante aproximadamente 92 días, lo que proporciona un colchón en un entorno tan incierto.
Además, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, enfatizó que uno de los retos emergentes tras el inicio de la guerra en Irán es el aumento desmedido de los precios de los combustibles: la gasolina ha incrementado un 16%, el gasóleo un 28%, y los precios de los fertilizantes han escalado hasta un 50%. En su cuenta de X, Cuerpo mencionó que el Gobierno español está dando pasos para proteger a ciudadanos, empresas y trabajadores, como se hizo anteriormente en respuesta a la guerra en Ucrania. “Contamos con medidas claras y las iremos implementando a medida que se desarrolle la situación”, afirmó el ministro.
La administración española no ha presentado en esta reunión del Consejo de Ministros ningún plan específico para abordar las consecuencias económicas de la guerra en Irán, aunque se ha convocado un Consejo extraordinario que tendrá lugar el próximo viernes. Después de esta reunión, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, proporcionará una actualización sobre las acciones gubernamentales.
La situación actual del mercado energético es crítica, y la decisión de liberar reservas refleja un intento decidido de los gobiernos para gestionar la presión inflacionaria y garantizar la estabilidad económica. A medida que el conflicto en Oriente Medio continúa evolucionando, las repercusiones en los precios del petróleo y en la economía global no pueden subestimarse, lo que lleva a cuestionar la resiliencia de las economías dependientes del crudo.