Escándalo en el internado psiconeurológico de Prokópievsk, Siberia
En enero de 2026, se reveló un grave escándalo en el internado psiconeurológico de Prokópievsk, ubicada en la región de Kuzbás, en el suroeste de Siberia. Nueve pacientes perdieron la vida en este centro, lo que provocó una amplia investigación estatal sobre las condiciones de vida y atención en el lugar. Este incidente no es solo un fallo aislado, sino que pone de manifiesto una serie de problemas acumulados en instituciones similares desde hace años.
Los pacientes, cuya edad variaba entre 19 y 73 años, empezaron a mostrar síntomas de enfermedad grave a finales de enero. El gobierno regional informó que la mayoría de las muertes estaban relacionadas con enfermedades cardiovasculares, mientras que el Comité de Investigación sostiene que se trató de un brote por una infección vírica que se propagó en condiciones inadecuadas. Las muertes y el alto número de enfermos, que superó las cincuenta personas, obligaron a las autoridades a tomar medidas.
El personal del internado, que accedió a hablar de manera anónima, aportó imágenes inquietantes sobre las condiciones de los pacientes: salas heladas debido a la falta de calefacción y una dieta inadecuada que incluía alimentos en mal estado. Además, los testimonios sugieren que el personal médico no fue autorizado a declarar un brote de gripe a causa del miedo a inspecciones que pudieran revelar las malas prácticas.
Un hecho alarmante fue que los pacientes, debilitados por la desnutrición y el frío, no recibieron medicamentos básicos. La falta de atención adecuada llevó a que se esperara a que los síntomas se agravasen para proporcionar asistencia médica. Según las enfermeras, las raciones de comida eran escasas y la calidad de los alimentos era inaceptable; se habló de verduras podridas y carne caducada. En condiciones tan precarias, era común ver a un solo miembro del personal atender a más de cien pacientes en un día.
La distracción de fondos también es un aspecto de gran preocupación. Aunque se asignaron cerca de 60 millones de rublos para mejorar las instalaciones y la alimentación en el internado, no se tradujo en mejoras visibles. Los informes indican que no había suficientes alimentos y que, incluso con la asignación de presupuesto considerable, las condiciones no mejoraron, lo que sugiere desvíos de dinero o mala gestión.
El personal, que decidió hacer públicos estos abusos, enfrentó represalias por parte de la administración del internado. Se impidió el acceso a la información y se bloquearon las comunicaciones con el exterior, argumentando internamente que había una "infección detectada". Estos actos han suscitado una gran indignación y una solicitud general a las autoridades para que se tomen medidas enérgicas contra la administración actual del internado.
La investigación ha llevado a la aparición de más preguntas difíciles. ¿Por qué esas condiciones se toleraron durante tanto tiempo? ¿Cuál fue el destino del dinero destinado a la alimentación y la atención de los pacientes? La comunidad y los defensores de derechos humanos exigen respuestas y un cambio estructural en las instituciones que atienden a las poblaciones más vulnerables.
Este escándalo no solo debe ser visto como un incidente aislado, sino como un ejemplo de problemas sistémicos en el sistema de atención médica de Rusia que deben ser abordados de inmediato.