El acceso a la información ha cambiado drásticamente con la llegada de la tecnología, permitiendo un flujo constante de datos y la posibilidad de acceder a contenidos de manera instantánea. Sin embargo, este fenómeno también ha contribuido a una fragmentación en nuestra atención, desplazando el acto de la lectura profunda y reflexiva en papel. A pesar de esto, persiste un compromiso con la lectura en diversas formas y formatos, que continúa alimentando el deseo de construir comunidades que valoren este arte.
Un ejemplo de esta comunidad es Leamos, un club de lectura que reúne a personas con intereses afines, permitiendo el intercambio de ideas y la discusión sobre literatura. Hablamos con Benjamín Edwards, especialista en marketing y creador de Leamos, quien comparte su perspectiva sobre la relevancia de la lectura en un mundo inundado por la inteligencia artificial.
Global Voices (GV): ¿Cuál es el papel de la lectura profunda en la actualidad, especialmente frente a la inmediatez de la información ofrecida por la inteligencia artificial?
Benjamín Edwards (BE): La lectura es un ejercicio que trasciende el tiempo cronológico. Promueve una experiencia mental donde se enriquece nuestra imaginación, añadiendo contexto y profundidad a los relatos. La lectura académica, por su parte, sirve para expandir nuestro conocimiento y pensar críticamente sobre lo que habitualmente consideramos. En este sentido, el tiempo dedicado a leer se convierte en una victoria; nos aleja del apresuramiento y nos anima a sumergirnos en la exploración de ideas
GV: En tu opinión, ¿qué es lo que un grupo de lectura aporta y que la inteligencia artificial no puede imitar?
BE: Un club de lectura realza la interacción humana, el intercambio emocional y la construcción de una comunidad cohesionada. La conversación alienta a los participantes a involucrarse, a compartir sorpresas, y a desafiar sus propias ideas. A diferencia de la IA, que puede ofrecer algoritmos y datos fríos, la dinámica de un grupo humano aporta empatía, solidaridad y una energía que estimula el pensamiento colectivo. La máquina puede simular respuestas, pero no puede replicar la esencia de la conexión humana en el debate literario.
GV: Dado tu trasfondo en marketing, ¿sigue siendo la lectura una herramienta fundamental para el pensamiento crítico en la actual era de la tecnología?
BE: Absolutamente. En el uso de la inteligencia artificial, lo que realmente define sus resultados es el tipo de indicaciones que se le proporcione, conocido como