Un nuevo estudio revela que la relación entre madres bilingües y sus hijos no se ve afectada por el uso de un segundo idioma. En el Día Internacional de la Lengua Materna, este hallazgo destaca la importancia de la comunicación en múltiples lenguas.
El equipo de investigación exploró el impacto de la lengua utilizada en la interacción entre madres e hijos en familias bilingües. Compararon las interacciones en la lengua materna de la madre con aquellas en inglés para entender si el multilingüismo podría dificultar el vínculo entre ellos. Los resultados, publicados en Frontiers in Cognition, sugieren que la sincronía neuronal, esencial para una conexión saludable, no se interrumpe con el cambio de idioma.
La investigadora principal, Efstratia Papoutselou, explica que los cerebros de las madres y sus hijos se mantienen “en sintonía” sea cual sea la lengua que utilicen al jugar o interactuar. La sincronía neuronal se refiere a la actividad simultánea de redes neurales entre personas que interactúan socialmente, lo cual es clave para fortalecer el vínculo familiar.
Para llevar a cabo el estudio, 15 parejas de madre e hijo fueron analizadas. Todas las madres hablaban inglés como segundo idioma, mientras que los niños eran bilingües. Se realizaron sesiones de juego de 45 minutos, donde primero jugaron en la lengua materna de la madre, luego en inglés y finalmente jugaron en silencio. Durante las interacciones, tanto la madre como el niño usaron dispositivos que medían la oxigenación cerebral.
Los investigadores descubrieron que la sincronía neuronal era más fuerte durante el juego interactivo en comparación con las actividades individuales. Esta sincronización fue especialmente intensa en la corteza frontal del cerebro, donde se gestionan las emociones y el razonamiento. Estos hallazgos indican que hablar en una segunda lengua no obstaculiza la conexión emocional durante el tiempo de juego.
A pesar de estos resultados positivos, otros estudios sugieren que el bilingüismo puede influir en la comunicación emocional. En Europa, el 60% de la población puede conversar en un idioma diferente al materno, representando un aumento significativo en los últimos años. Sin embargo, algunas personas sienten una desconexión emocional al hablar un segundo idioma, lo que podría afectar la forma en que expresan afecto o establecen normas con sus hijos.
Los autores del estudio sugieren que se necesita más investigación para analizar las dinámicas en familias con diferentes niveles de competencia en idiomas. También proponen investigar cómo se comunican en contextos fuera del hogar, como en la escuela o con extraños. Esto podría ofrecer una visión más completa de las interacciones entre personas que usan más de una lengua.
En conclusión, promover una buena comunicación en familias bilingües es crucial. Aunque la lengua puede cambiar, el vínculo afectivo entre madres e hijos puede permanecer fuerte y saludable, lo que es fundamental para el desarrollo emocional y social de los niños.