El Tribunal Supremo de Estados Unidos, conocido por su mayoría conservadora, ha decidido escuchar un caso propuesto por las empresas ExxonMobil y Suncor Energy. Este caso se centra en la demanda de Boulder, Colorado, que busca responsabilizar a estas compañías por el cambio climático. Hasta ahora, el alto tribunal no había tratado un tema de esta envergadura relacionado con la industria de los combustibles fósiles.
Las demandas contra estas petroleras se han multiplicado en los últimos años. Los gobiernos locales alegan que las compañías han engañado a la población sobre cómo sus productos contribuyen al calentamiento global. Las reclamaciones demandan miles de millones de dólares, destinados a financiar la reconstrucción tras desastres naturales, como incendios forestales y tormentas exacerbadas por el cambio climático. Este fenómeno legal no se limita a Colorado, sino que se extiende a otros estados como California y Nueva Jersey, donde los gobiernos también han presentado demandas similares.
El Tribunal Supremo de Colorado había permitido que el caso de Boulder avanzara, lo que llevó a ExxonMobil y Suncor Energy a recurrir ante el Tribunal Supremo de EE.UU. Las empresas argumentan que el cambio climático es un asunto nacional que debe resolverse en el ámbito federal, donde otros casos semejantes ya han sido desestimados. Afirman que permitir que los estados emprendan acciones legales contra ellas podría abrir la puerta a que cualquier localidad presente demandas contra empresas de cualquier parte del mundo.
El Gobierno de Donald Trump ha intervenido en este litigio, apoyando a las compañías de petróleo y solicitando que se revertir la decisión del Tribunal Supremo de Colorado. Trump caracterizó a estas demandas como un peligro que podría expandir excesivamente la responsabilidad legal de las empresas, lo que podría tener efectos económicos negativos en la industria.
Por su parte, los representantes del condado de Boulder defienden que su caso es fundamental para abordar los desafíos que enfrenta su comunidad debido al cambio climático. Han argumentado que las reclamaciones están en una etapa inicial y que no hay impedimentos constitucionales para que los estados se ocupen de los daños que afectan a sus territorios, provocados por acciones de fuera del estado.
Jonathan Koehn, director de iniciativas climáticas de Boulder, mencionó que su demanda es esencialmente una cuestión de justicia, ya que la ciudad ya experimenta las consecuencias del calentamiento global. Resaltó que la carga de adaptarse a estos cambios no debe recaer únicamente sobre los contribuyentes locales.
El Tribunal Supremo también ha designado que ambas partes presenten argumentos para determinar si el caso está listo para su análisis. Las audiencias están programadas para llevarse a cabo en otoño, y se espera que su decisión influya en numerosas demandas similares en curso.