Las baterías se han convertido en un componente esencial para optimizar el uso de electricidad generada a partir de fuentes renovables, como la solar y la eólica. En Europa, la capacidad de almacenamiento eléctrico varía considerablemente entre los diferentes países, algunos de los cuales se preparan para ampliar sus capacidades de manera significativa. La transición hacia energías renovables conlleva una imperiosa necesidad de diversificar las fuentes energéticas y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. En este contexto, las baterías juegan un papel crucial, determinando tanto la cantidad de electricidad que puede ser almacenada como la que se puede inyectar en la red eléctrica.
Conforme avanzan los años, varios países europeos han comenzado a implementar importantes desarrollos en tecnologías de almacenamiento. Pero, ¿quáles son las naciones que realmente destacan en términos de capacidad operativa de baterías? Tal como lo evidencian los informes titulados 'European Electricity Review 2026' y 'Türkiye Electricity Review 2026' de Ember, Alemania lidera la carrera con una capacidad instalada de 2,8 gigavatios (GW), seguida de cerca por Italia, que presenta una capacidad de dos GW. Otros países, como Irlanda (0,92 GW), Suecia (0,75 GW), Bulgaria (0,56 GW) y Francia (0,52 GW), se ubicaron en la siguiente categoría, mientras que Rumanía, Bélgica, Finlandia, Países Bajos y Turquía presentan capacidades inferiores a 0,5 GW.
Sin embargo, cuando se analiza la cartera de proyectos, la situación cambia drásticamente, revelando que Turquía está a la vanguardia de la expansión de baterías en Europa. Con un total de 32,8 GW en proyectos en diversas fases de desarrollo, su ambición supera por más de tres veces la de sus competidores más cercanos: Alemania (10,5 GW), Polonia (10,4 GW) e Italia (10,2 GW). "El éxito en Turquía se cimenta en la decisión del regulador de ofrecer capacidad de red ilimitada para proyectos eólicos y solares con almacenamiento integrado, lo que ha incentivado un notable interés inversor", declara Ufuk Alparslan de Ember.
A pesar de que la cartera de proyectos no garantiza su realización, si estos planes de inversión se concretan, Turquía podría consolidarse como el líder europeo en capacidades de almacenamiento, con una capacidad total de 32,97 GW. Por su parte, Alemania, Italia y Polonia se posicionarían con aproximadamente un tercio de esta cifra. Además, se proyecta que países como Rumanía, España, Países Bajos y Bélgica avanzarán significativamente en esta esfera, aunque aún modestamente en comparación con las naciones líderes.
Las dinámicas de esta ampliación se pueden atribuir, en parte, a la notable disminución de costos de las baterías, que han experimentado una caída del 45% en 2025 respecto al año anterior, extendiendo una tendencia que ha mostrado reducciones anuales del 20% durante la última década. "A medida que la economía de las baterías se torna más favorable, los proyectos se vuelven rentables sin necesidad de subvenciones", asegura Beatrice Petrovich, analista sénior de energía de Ember.
Sin embargo, la magnitud del despliegue de baterías en Europa también depende de decisiones políticas sólidas y eficaces. Regímenes políticos estables permiten prever flujos de ingresos que facilitan la atracción de capital para proyectos. Por el contrario, la incertidumbre política, como se ha observado en Alemania, podría obstaculizar avances en esta área. La propuesta de un trato preferencial para el gas en licitaciones de potencia de respaldo y la inestabilidad en tarifas de acceso a la red pueden desalentar a los inversores.
A pesar de que Francia planea más que duplicar su capacidad de baterías, alcanzando 1,12 GW, su posición sigue siendo modesta, quedando entre los últimos en la lista de capacidad. Esto se puede deber a que la energía nuclear representa un 40% de su matriz energética, lo cual limita sus ambiciones en almacenamiento de electricidad.
Respecto a la viabilidad de los proyectos en Turquía, Alparslan menciona que, aunque una central eléctrica obtenga una prelicencia, la verdadera garantía reside en la capacidad de acceso a la red, un obstáculo significativo en nuevos desarrollos. "Si estos proyectos no se concretan, ocuparán la capacidad de red disponible, impidiendo el avance de nuevas instalaciones eólicas y solares", concluye.
Con un total de 40 GW de generación eólica y solar instalada para finales de 2025, la cartera de proyectos de baterías, que asciende a 33 GW, equivaldría al 83% de dicha capacidad. Sin embargo, los proyectos en su mayoría prevén ciclos de almacenamiento cortos, de alrededor de una hora, frente a la media mundial de 2,5 horas.
Discussion questions
- ¿Cómo crees que la transición hacia energías renovables afectará la economía de los países europeos en el futuro?
- ¿Qué papel juegan las políticas gubernamentales en el desarrollo de tecnologías de almacenamiento de energía, y cómo podrían mejorar este proceso?
- Considerando el avance de Turquía en capacidad de almacenamiento de baterías, ¿qué lecciones podrían aprender otros países europeos de esta experiencia?
- La caída en los costos de las baterías ha sido significativa. ¿Cómo podría esto alterar la forma en que las sociedades consumen y producen energía?
- ¿Qué desafíos éticos podrían surgir con el aumento del uso de baterías y almacenamiento de energía en Europa, especialmente en relación con la sostenibilidad y el medio ambiente?