Según un informe del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), Rusia parece estar enfrentando dificultades para reemplazar sus pérdidas en la guerra en Ucrania. El Kremlin ha empezado a considerar un reclutamiento gradual y limitado de reservistas como solución para mantener sus operaciones militares. El objetivo de esta estrategia es evitar que se genere un descontento social significativo entre la población.
Desde el comienzo del conflicto, Rusia ha dependido de varios mecanismos para formar y reclutar nuevas tropas. Sin embargo, estos métodos han demostrado ser insuficientes. Para preparar a la sociedad rusa para este posible aumento en el reclutamiento de reservistas, el 18 de febrero la Duma Estatal rusa aprobó un proyecto de ley que busca fortalecer las medidas contra la "distorsión de la verdad histórica" y la evasión del deber de defensa nacional. Este proyecto de ley podría dar justificación legal al Kremlin para actuar contra quienes critiquen la movilización obligatoria.
Los analistas del ISW sostienen que este reclutamiento gradual no busca necesariamente un gran aumento en el tamaño del Ejército, sino que pretende mantener un número suficiente de tropas en Ucrania. Las autoridades rusas se muestran reacias a llevar a cabo una movilización parcial, como lo hicieron en septiembre de 2022, y mucho menos a anunciar reclutamientos generales, debido al temor a una posible explosión social.
A la vez que gestiona el aspecto militar, el Kremlin también se enfrenta a la necesidad de mano de obra para su economía. Según informes, Rusia requiere al menos 2.4 millones de trabajadores adicionales para el año 2030. En este contexto, se ha visto un movimiento hacia una movilización forzosa constante de reservistas, que comenzó a tomar forma a partir de octubre de 2025, cuando se aprobó un nuevo proyecto de ley que permitiría el envío de reservistas fuera del país para participar en conflictos armados.
En noviembre del mismo año, Putin firmó un decreto que autoriza el servicio militar obligatorio durante todo el año, lo que revise las limitaciones previas de reclutamiento. Otra medida importante fue la que permite el reclutamiento de un número indeterminado de reservistas que participarán en "campos de entrenamiento militar" en diversas instituciones del Estado, incluyendo las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional.
Al mismo tiempo, el Kremlin está tratando de aumentar su control sobre el espacio informativo en Rusia. Se están considerando nuevas restricciones sobre plataformas de comunicación como Telegram, buscando limitar las críticas al gobierno y a la guerra en Ucrania. Esto plantea un dilema, ya que las tropas rusas también han utilizado esta plataforma durante el conflicto.
Expertos indican que, a medida que se aproxima el cuarto aniversario de la invasión a Ucrania, Putin enfrenta decisiones difíciles que podrían afectar el curso de la guerra. El Kremlin está presionando para que Ucrania acceda a las demandas rusas, con el fin de alcanzar sus objetivos militares sin tener que hacer sacrificios internos.
El vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvédev, ha minimizado los rumores sobre una crisis de personal, argumentando que las capacidades del complejo militar-industrial ruso son robustas. Sin embargo, datos estadísticos evidencian que hay una creciente preocupación sobre la disponibilidad de mano de obra, reflejada en la necesidad de más recursos humanos para llevar el conflicto.