El Kunstenfestivaldesarts de Bruselas, más conocido como KFDA, es un festival que, a pesar de su modesta estructura financiera, despliega elevadas aspiraciones culturales. Cada año, este evento singular congrega a las comunidades flamenca y francófona de Bélgica, exhibiendo una pluralidad de artistas que provienen de diversas latitudes, lo que lo convierte en un pórtico ideal para el inicio de la temporada europea de festivales.
Este año, el KFDA, que comienza este viernes, ofrecerá más de 170 propuestas de artes escénicas, financiadas con un presupuesto de producción artística que apenas alcanza el millón de euros, lo que resulta irónico en el actual panorama de financiación cultural. De hecho, el festival atrae anualmente a aproximadamente 30.000 visitantes y marca el comienzo de la temporada de artes escénicas en Europa, precediendo a eventos destacados como el festival de Aviñón en julio y el Festival Internacional de Edimburgo en agosto. La escasez crónica de recursos ha obligado a la industria cultural europea a adaptarse a este nuevo contexto.
Como explica Daniel Blanga Gubbay, codirector del KFDA, "este presupuesto puede parecer significativo, pero resulta extremadamente limitado comparado con lo que se destina a otros festivales en Europa, como el de Aviñón". A pesar de esta aparente contradicción, el festival logra respaldar la creación de espectáculos que se estrenan durante su duración, un logro que dificulta aún más la sostenibilidad del evento.
Para conservar los costos de producción, el KFDA colabora con diversas instituciones, lo cual le permite mantener los gastos de alquiler de espacios en Bruselas en mínimos, muchos de los cuales se brindan de manera gratuita. Además, el festival se beneficia de coproducciones y asociaciones que fortalecen la financiación de las obras presentadas.
Uno de los aspectos más interesantes de este festival es su capacidad para servir como un puente entre las comunidades flamenca y valona. La programación de este año incluye figuras prominentes como Romeo Castellucci, Boris Charmatz y Angélica Liddell, además de otros artistas que sorprenderán por primera vez al público europeo, tales como el coreógrafo tailandés Thanapol Virulhakul y los coreógrafos indonesios Leu Wijee y Mio Ishida.
A lo largo de los años, el KFDA ha mantenido un compromiso inquebrantable con la diversidad. Este año, la oferta incluye obras en idiomas como el farsi, español y tailandés, con la intención de seguir fomentando una polifonía lingüística en el escenario. Cada producción se subtitula simultáneamente en francés, neerlandés e inglés, un esfuerzo monumental que destaca la esencia inclusiva del festival.
El festival, que celebra su trigésimo primer aniversario, fue fundado por la directora flamenca Frie Leysen, quien visionaba un evento destinado a cerrar la brecha lingüística que caracteriza a Bélgica. Blanga Gubbay destaca que "los artistas actúan como antenas, ayudándonos a descifrar los acontecimientos que marcan al mundo".
La edición de este año también refleja las tensiones globales persistentes. En "Prisoners of Love: Until the Sun of Freedom", los artistas Basel Abbas y Ruanne Abou Rahme entrelazan poemas y canciones de prisioneros palestinos, desafiando los límites impuestos por las estructuras represivas israelíes. Otros artistas, como Ali Asghar Dashti y Nasim Ahmadpour, en su obra "Noli Me Tangere", abordan la ausencia de un actor iraní encarcelado, convirtiéndola en una potente presencia escénica que cuestiona al teatro como un espacio de emancipación.
La producción que se perfila como la más "ambiciosa" de esta edición es "A Flower of Forgetfulness", del renombrado director tailandés Apichatpong Weerasethakul, que se exhibirá en la capilla de las Brigittines, en el corazón de Bruselas. El programa del festival describe la obra como "un gran velo blanco que flota en el aire de la capilla, transportado por un aliento constante, mientras las imágenes proyectadas emergen y se desvanecen entre pliegues y sombras, evocando sueños efímeros".
Discussion questions
- ¿Qué papel crees que juegan los festivales como el KFDA en la promoción de las artes escénicas en Europa, especialmente en tiempos de crisis financiera?
- ¿Cómo influye la inclusión de artistas de diversas procedencias y culturas en la percepción del público sobre la diversidad cultural en Bélgica y Europa?
- ¿De qué manera la colaboración entre instituciones y la coproducción de obras pueden ayudar a superar las limitaciones financieras en la industria cultural?
- En un contexto de tensiones globales, ¿cómo pueden los artistas utilizar sus obras para abordar temas políticos y sociales de relevancia en el mundo actual?
- ¿Por qué es importante para un festival como el KFDA ofrecer obras en varios idiomas y subtítulos simultáneos en francés, neerlandés e inglés, y qué efectos puede tener esto en la audiencia?