Un reciente estudio ha lanzado una alerta sobre las posibles consecuencias devastadoras que la inteligencia artificial (IA) podría provocar en la economía mundial hacia 2028. Según este análisis, la rápida sustitución de trabajadores humanos por agentes de IA podría llevar el desempleo a niveles superiores al 10% en un intervalo de dos años, desencadenando una serie de problemas económicos y sociales interconectados.
Los autores del informe, James Van Geelen, CEO de Citrini, una firma de análisis de inversiones, y Alap Shah, un empresario en el sector de la IA, han elaborado un escenario teórico que describe un futuro sombrío. En él, la crisis se originaría a partir de lo que ellos identifican como "despidos por obsolescencia humana", que comenzarían en 2026. Este cambio radical se aceleraría a medida que las empresas adoptan tecnologías de IA para optimizar sus procesos y aumentar la eficiencia, lo que, a su vez, justifica nuevos recortes de personal.
El estudio destaca que, aunque la adopción de la IA puede parecer racional desde el punto de vista individual de cada empresa, el resultado colectivo resulta desastrozo. Recientemente, compañías como Amazon, Expedia y Pinterest anunciaron despidos relacionados con la implantación de la IA, lo que intensificó la opinión de que la mejoría en la eficiencia no siempre es directamente proporcional a un impacto positivo en el empleo.
A medida que aumenta la competitividad del sector, las empresas más vulnerables a la amenaza de la IA fueron las que más agresivamente empezaron a incorporar estos sistemas, creando un círculo vicioso donde el despido de empleados lleva a una reducción del consumo, y posteriormente a una recesión económica más profunda.
Para mediados de 2027, se proyecta que los agentes de IA funcionarán en el trasfondo de los dispositivos utilizados por las personas, asumiendo tareas que anteriormente eran exclusivas de los seres humanos, como la programación informática y la gestión de proyectos. Si bien el surgimiento de nuevas profesiones orientadas a la tecnología, como ingenieros de "prompts" y técnicos de seguridad, parece alentador, estos roles suelen ofrecer remuneraciones mucho más bajas que los empleos que han sido sustituidos.
Esta transición provocará que muchos profesionales desplazados se vean obligados a aceptar trabajos menos remunerados o incluso empleos manuales. Como resultado, la cada vez mayor oferta de mano de obra tiende a deprimir aún más los salarios, afectando a la economía doméstica de múltiples hogares. La situación se complica con un aumento en la dependencia de las tarjetas de crédito y los planes de pensiones para satisfacer necesidades cotidianas, lo que podría llevar a una nueva crisis hipotecaria hacia 2028.
Los autores del estudio también prevén un movimiento social denominado “Ocupar Silicon Valley”, que podría recordar a las protestas de Wall Street en la década de 2010. Según el pronóstico, en mayo de 2028, manifestantes podrían rodear durante semanas las oficinas de empresas líderes en el desarrollo de IA en San Francisco, demandando soluciones efectivas ante el aumento de la desigualdad y la pérdida de empleos.
Aunque Van Geelen y Shah reconocen que su escenario se presenta como una proyección teórica y puede no desarrollarse exactamente de esta manera, advierten que la IA está remodelando la economía a un ritmo que las instituciones no pueden seguir. Esto plantea serias preguntas sobre cómo las políticas sociales y económicas deberán adaptarse a la rápida evolución de la tecnología y sus efectos en el mercado laboral.