En los últimos años, muchos turistas y viajeros médicos de Bangladesh han optado por visitar otros países en vez de India. Este cambio se debe principalmente a las estrictas restricciones de visado impuestas por el gobierno indio, complicadas aún más por el clima político de Bangladesh.
En agosto de 2024, Bangladesh vivió una intensa crisis política que resultó en la destitución forzada de su ex primera ministra, Sheikh Hasina. Este evento hizo que India respondiera limitando la emisión de visas para los ciudadanos bangladesíes, argumentando razones de seguridad debido a un creciente sentimiento anti-India en la región. Antes, India ofrecía alrededor de 8,000 visas diarias a bangladesíes, pero ahora solo se emiten visas médicas de emergencia y algunas visas estudiantiles en cantidades muy reducidas.
Durante el año fiscal de 2023-2024, más de 2.1 millones de bangladesíes visitaron India. Estos viajes vieron un aumento significativo en áreas como tratamientos médicos, compras y visitas familiares. Sin embargo, tras la imposición de restricciones, este flujo se ha detenido casi por completo.
Las calles de Calcuta, que anteriormente estaban repletas de visitantes bangladesíes, ahora parecen desiertas. La conocida “mini Bangladesh” de esta ciudad ha sufrido pérdidas económicas dramáticas. Por ejemplo, se estima que los negocios en esta área han perdido hasta 50,000 millones de rupias indias. Las casas de cambio, los hoteles y agencias de viajes enfrentan cierres y pérdidas graves.
El sector de la salud de India también se ha visto drásticamente afectado. Hasta el 69% del turismo médico provenía de Bangladesh, y con las nuevas restricciones, la industria enfrenta la posibilidad de un colapso. Aunque alrededor de 482,000 bangladesíes lograron ingresar a India en 2024 para tratamientos médicos, esta cifra es preocupantemente baja en comparación con años anteriores.
A medida que las restricciones de visado se mantienen, los pacientes bangladesíes han comenzado a buscar tratamientos en otros países como Tailandia, que ha visto un aumento del 200% en las consultas. Este país está mejorando los procedimientos de visado y ofreciendo un ambiente más acogedor. Por otro lado, las relaciones comerciales entre India y Bangladesh también se están viendo debilitadas, complicando la colaboración en otros sectores.
A pesar de que India intenta mantener vínculos culturales y diplomáticos, el aumento de restricciones crea una paradoja. Muchos bangladesíes no pueden asistir a eventos familiares importantes. Las relaciones personales se han vuelto más difíciles y se corre el riesgo de que las generaciones más jóvenes crezcan viendo las fronteras como obstáculos, en lugar de puentes.
Los beneficios que India solía obtener del turismo bangladesí son evidentes. Se estima que ha perdido unos 50,000 millones de rupias en ingresos debido a la disminución del turismo. Mientras tanto, Bangladesh también enfrenta la desventaja de perder un acceso fácil a atención médica de calidad y conexiones culturales con su vecino. En este contexto, la pregunta es: ¿cuánto tiempo pueden ambas naciones tolerar esta pérdida mutua antes de que la situación se consolide de manera permanente?