El 30 de enero de 2026, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció la aprobación del presupuesto del Estado para el año 2026, utilizando el artículo 49.3 de la Constitución, que permite adoptar un texto sin necesidad de votación por parte del Parlamento. Este mecanismo ha sido utilizado ya tres veces por Lecornu desde su llegada al cargo, lo que ha generado cierta controversia en el país.
Durante su intervención, Lecornu expresó que "Francia debe tener un presupuesto" y subrayó su responsabilidad como líder del Gobierno para llevar a cabo esta tarea. Sin embargo, este acto provocó la reacción de varios partidos políticos, incluyendo Francia Insumisa, los Ecologistas y los Comunistas, quienes anunciaron su intención de presentar mociones de censura para cuestionar esta decisión.
El uso del artículo 49.3 ha sido un recurso frecuente en la política francesa, y en este caso, la oposición no cuenta con suficiente apoyo para lograr desestabilizar al Gobierno. Las mociones de censura presentadas por la izquierda y la extrema derecha serán debatidas el lunes siguiente, 2 de febrero, pero se anticipa que serán rechazadas, ya que carecen del respaldo necesario.
Éric Coquerel, presidente de la Comisión de Finanzas, había solicitado que la discusión sobre las mociones de censura se realizó al día siguiente, lo que no fue atendido. Así, el presupuesto de 2026 pasará al Consejo Constitucional, marcando el final de un proceso que comenzó hace cuatro meses.
A pesar de las promesas realizadas por Lecornu al inicio de su mandato, el uso del artículo 49.3 ha sido repetido en múltiples ocasiones, generando críticas de la oposición. En anteriores ocasiones, se intentaron también presentar mociones de censura, pero no lograron alcanzar la mayoría necesaria para hacer efectiva la destitución del primer ministro.
Las decisiones del Gobierno francés respecto al presupuesto son de suma importancia, no solo para el funcionamiento del país, sino también para su estabilidad política. Con la aprobación del presupuesto de 2026 sin votación, se evidencia la creciente tensión entre los diferentes actores políticos en Francia y refleja el complicado panorama político en el que el gobierno actual se encuentra.