Los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en Cortina, Italia, enfrentan un problema inusual: temperaturas más altas de lo normal. Este fenómeno, que se ha vuelto más frecuente por el cambio climático, ha sorprendido a muchos, incluidos los aficionados que llegaron preparados para el frío extremo.
Los aficionados, como Jay Tucker de Virginia, esperaban vestirse con abrigos gruesos y guantes, pero se encontraron con un clima tan cálido que tuvieron que desabotonar sus abrigos y guardar los guantes en los bolsillos. Esto refleja una tendencia alarmante: el invierno ya no es tan predecible. Según Shel Winkley, meteorólogo de Climate Central, las temperaturas de invierno en Cortina han aumentado 3,6 ºC en los últimos 70 años.
El Comité Olímpico Internacional (COI) ha comenzado a tomar medidas en respuesta a este cambio. Están considerando adelantar el inicio de los Juegos de Invierno a enero, ya que las altas temperaturas son un desafío constante para los organizadores. Aunque Igor Vasiliev, un competidor de biatlón, notó que el evento de este año comenzó con una gran cantidad de nieve, la temperatura en la tarde del primer día alcanzó los 4,5 ºC, lo que sorprendía a muchos de los asistentes.
La situación se complica aún más en los Juegos de Cortina, que son los más dispersos de la historia. Las sedes olímpicas están distribuidas en varias localidades con diferentes condiciones climáticas. Por ejemplo, Bormio y Livigno están a menos de una hora en coche, pero las diferencias en el clima son notables debido a un alto puerto de montaña que las separa.
El comité organizador trabaja codo a codo con instituciones meteorológicas locales para monitorizar las condiciones del tiempo y utilizar sensores colocados estratégicamente en las diversas sedes de competición. Estos sensores ayudan a recopilar datos fundamentales para garantizar la seguridad y la calidad de las competiciones.
Sin embargo, estas preparaciones no siempre son suficientes. Los altos niveles de temperatura pueden afectar la nieve sobre la que compiten los esquiadores y las condiciones del hielo en las pistas de deportes de deslizamiento. Por ejemplo, los vientos fuertes y la visibilidad son factores que pueden obligar a modificar el calendario de pruebas. Filippo Bazzanella, responsable de planificación deportiva del comité organizador, resalta la importancia de la previsión meteorológica en la celebración segura de los Juegos.
Jackie Wiles, una esquiadora estadounidense, señala que las competiciones han sido especialmente difíciles esta temporada debido a la imprevisibilidad del clima. Ella y sus compañeros deben mantener una mentalidad positiva y adaptarse a las condiciones cambiantes, independientemente de la situación. Wiles enfatiza que todos los atletas deben estar listos para competir, sin importar el clima.
La situación actual en Cortina muestra claramente cómo el cambio climático ya está afectando a los deportes de invierno. Los organizadores, atletas y aficionados están cada vez más conscientes de que deberán adaptarse a un futuro en el que las condiciones climáticas pueden ser muy diferentes. La incertidumbre en el clima representa un nuevo desafío a medida que nos adentramos en el futuro de los Juegos Olímpicos y los deportes de invierno.