Un estudio reciente realizado por la Agencia Nacional Francesa de Seguridad Alimentaria (Anses) ha alarmado a los científicos, ya que revela que la población de Francia está sobreexpuesta al cadmio, un metal pesado que puede tener efectos graves para la salud. Este estudio, que es el tercero sobre la alimentación total, destaca que la principal fuente de exposición al cadmio son los alimentos que consumimos.
El cadmio es un conocido cancerígeno y puede dañar nuestra salud ósea. En 2021, se realizó otro estudio llamado 'Esteban', que mostró que casi la mitad de los franceses entre 18 y 60 años superaban los límites establecidos de cadmio en la orina. Esto indica que, si no se toman medidas, los efectos nocivos podrían afectar a una porción creciente de la población.
Yann Le Bodo, uno de los coordinadores del estudio, explica que la ingesta de alimentos es la vía principal a través de la cual las personas se exponen a este metal. Los grupos más vulnerables son los niños, ya que se estima que entre el 23% y el 27% de ellos consumen más cadmio de lo considerado seguro. Esto contrasta con solo el 1,4% al 1,7% en adultos.
Los alimentos que más contribuyen a esta contaminación son, entre otros, los cereales de desayuno, panes, galletas, así como algunas verduras y tubérculos como las patatas. La Anses ha abordado la situación señalando que es necesario identificar las fuentes de exposición y trabajar en posibles soluciones.
Una de las medidas propuestas es reducir el contenido de cadmio en los abonos utilizados en la agricultura. Actualmente, se permite un límite de 90 mg por kilo en los fertilizantes minerales, compuesto principalmente por roca fosfórica que contiene cadmio. El gobierno tiene planes para disminuir este límite a 60 mg/kg en 2027 y a 40 mg/kg en 2030.
Mientras algunas regiones, como Hungría, ya han tomado la iniciativa de retirar el cadmio de su agricultura, Francia se queda atrás, manteniendo el límite actual. Existen dos caminos a seguir: obtener roca fosfórica con menor contenido de cadmio o aplicar procesos para eliminar el metal de los fertilizantes existentes.
Desde la Anses, se subraya la urgencia de actuar. Pierre Souvet, un destacado cardiólogo, advierte que la inacción no puede continuar. Se entienden los efectos acumulativos del cadmio en el cuerpo, donde su vida media es de 38 años, lo que significa que tardamos décadas en eliminar solo la mitad de lo que hemos ingerido.
Aparte de los riesgos óseos como la osteoporosis o fracturas, la exposición prolongada al cadmio también puede llevar a insuficiencia renal y está asociado con varios tipos de cáncer. Souvet resalta que incluso exposiciones menores pueden ser perjudiciales, especialmente en términos de salud cardiovascular y neurodesarrollo en niños.
El mensaje que transmiten los expertos es proactivo: aunque el cadmio está presente de forma natural en el suelo, consumir productos orgánicos puede ayudar a reducir la exposición, ya que estos tienden a tener alrededor de un 48% menos de cadmio en comparación con los productos convencionales.
En conclusión, el cadmio presenta un peligro real para la salud pública en Francia. La combinación de alimentos contaminados y la falta de regulación efectiva han creado una situación preocupante. Es esencial que se tomen medidas pronto para reducir la exposición y proteger la salud de la población.