El precio del petróleo Brent ha superado los 114 dólares por barril después de que Irán atacara el complejo energético más importante de Catar, el campo de gas de Ras Laffan. Este ataque es considerado una respuesta a los bombardeos llevados a cabo por Israel sobre las instalaciones de gas en Irán, específicamente en South Pars, la planta de gas más grande del país. Desde el miércoles por la noche, las hostilidades han aumentado entre ambas naciones.
Los ataques de Irán contra el yacimiento de Ras Laffan han generado un alza significativa en los precios del petróleo, que se acercan a los niveles más altos vistos al inicio de este prolongado conflicto. A la hora de redactar este informe, el crudo Brent tenía un ligero descenso y se negociaba por encima de los 113 dólares, y el índice estadounidense WTI se situaba en alrededor de 96 dólares el barril. También, los futuros europeos del gas natural han subido notablemente, más de un 25%, alcanzando precios no vistos desde finales de 2022.
Esta sucesión de ataques ha alimentado la percepción en los mercados de que el conflicto va a permanecer y posiblemente escalar. Ambas partes parecen estar dispuestas a atacar infraestructuras energéticas en la región sin restricción. En respuesta, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido que nuevos ataques iraníes contra las instalaciones de gas natural licuado de Catar resultarán en la destrucción total del campo de South Pars por parte de las fuerzas estadounidenses, utilizando una fuerza sin precedentes.
La intención de Trump es proteger a Catar, mientras que al mismo tiempo mantiene la opción de actuar con gran contundencia. Queda por ver si esta estrategia disuadirá a Irán o si, por el contrario, podría intensificar aún más la violencia, creando un entorno económico global inestable ante un conflicto que parece no tener un final inminente.
A pesar de las advertencias del presidente Trump, Irán siguió atacando recientemente diversas infraestructuras energéticas en el vecino Catar y otros países árabes del Golfo. Un ataque ha resultó en llamas en una instalación catarí de gas natural licuado, y también se reportaron daños en dos refinerías en Kuwait, incrementando así la gravedad del conflicto. Los bomberos en Catar lograron contener el incendio en una de sus plantas de GNL, que ya había sufrido interrupciones previas, pero el reciente ataque provocó incendios nuevos y daños considerables.
La continua agresión de Irán ha llevado a los países del Golfo a condenar sus ataques. Abu Dabi informó que se vio obligada a suspender operaciones en su planta de gas de Habshan y en el yacimiento de Bab debido a estos ataques. Las sirenas de advertencia de misiles se activaron en varias áreas del Golfo, y hubo alertas de desbordamientos que amenazaban la seguridad regional.
En un contexto donde Catar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han expresado su condena a las agresiones iraníes, las tensiones parecen más altas que nunca. Las autoridades saudíes han afirmado que los ataques han destruido la confianza ya frágil que quedaba entre los países en esta región. Así, el futuro del conflicto y sus implicaciones para la economía global permanecen inciertos, y las repercusiones podrían ser de gran alcance;