El Centro de Documentación de Prisiones Cubanas (CDPC) ha emitido una alerta sobre un posible motín en la prisión de Canaleta, situada en la provincia de Ciego de Ávila, Cuba. Esta situación se desencadenó tras un intento de suicidio de un interno y la negación de asistencia médica a otro prisionero que la había solicitado. La alarma fue activada por informes obtenidos de fuentes locales y vídeos que han circulado en las redes sociales.
Según el CDPC, los acontecimientos comenzaron la noche anterior en el destacamento 2 de la cárcel. Las condiciones de vida en esta prisión han sido descritas como degradantes, y se ha denunciado que el sistema penitenciario en Cuba atraviesa una grave crisis.
A pesar de que no hay informes confirmados sobre fallecidos, se ha reportado que varios internos fueron trasladados a un hospital con heridas en la cabeza y efectos de gas pimienta. Existen testimonios que aseguran que ambulancias están en los alrededores del penal y que fuerzas especiales, incluidas las unidades conocidas como 'Avispas Negras', han intervenido en el centro para restablecer el orden.
De acuerdo con la información preliminar, en el destacamento 2 se encuentran 147 prisioneros, y algunos de ellos podrían estar siendo trasladados a áreas de aislamiento como medida disciplinaria. En días posteriores a la alerta, se esperaba la llegada de altos funcionarios del Ministerio del Interior para evaluar la situación.
Una de las principales preocupaciones del CDPC es el bienestar de estos reclusos. Por esta razón, han instado a la relatora especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura, Alice Jill Edwards, a hacer un llamado urgente al gobierno cubano para obtener información sobre la salud y localización de los internos afectados.
El CDPC ha señalado que estas situaciones son comunes en el entorno penitenciario cubano, donde la falta de recursos y la mala atención médica agravan las condiciones ya difíciles de los prisioneros. La intervención de las fuerzas especiales puede ser vista como una respuesta a esta crisis, pero también suscita dudas sobre el tratamiento que reciben los internos, especialmente cuando la violencia es utilizada como una supresión de las protestas.
La comunidad internacional, a través de diversas entidades y grupos de derechos humanos, ha estado observando de cerca la situación en Cuba, solicitando más transparencia y respeto a los derechos humanos dentro del sistema penitenciario. La situación actual en la prisión de Ciego de Ávila reitera la necesidad de una revisión crítica de las políticas carcelarias del país.