Hungría ha entrado en una nueva fase política y social con el anuncio del primer ministro Péter Magyar sobre la culminación del estado de emergencia declarado por el antiguo Gobierno de Viktor Orbán en 2020. Esta medida fue inicialmente instaurada en respuesta a la crisis provocada por la pandemia de coronavirus y se vio prolongada debido a la intensa guerra en Ucrania, que ha tenido efectos significativos en la región.
Magyar comunicó la finalización de dicho estado a través de su cuenta personal de Facebook, donde enfatizó que este hito marca no solo el fin de un periodo extraordinario, sino también la disposición de Hungría para retomar un funcionamiento más normalizado. En sus palabras, "Hoy, después de cuatro años, termina el estado de emergencia de Orbán. Con esto, también decimos adiós al Gobierno por decreto que se instauró hace seis años. Volvemos a la normalidad".
El estado de emergencia fue inicialmente declarado con la justificación de la pandemia, pero continuó bajo la premisa de la alerta por la guerra en Ucrania, lo que permitió al Gobierno de Orbán ejercer un control significativo sobre el Parlamento, el cual estuvo dominado por su grupo político, Fidesz-KDNP. Esta situación ha suscitado un amplio debate sobre el uso de poderes excepcionales y sus implicaciones para la democracia en el país.
La prolongación del estado de emergencia, que se extendió por más de cuatro años, posibilitó que el Gobierno de Orbán gobernara prácticamente bajo un marco legal especial. Este recurso ha sido un punto de controversia, ya que muchos críticos argumentan que se ha abusado de estas prerrogativas a expensas de los derechos democráticos de los húngaros. Sin embargo, tras la reciente victoria de Magyar y su nuevo Gobierno de Tisza, se busca abordar lo que queda de este legado legal.
En una declaración adicional, Magyar solicitó a la administración saliente de Fidesz que prorrogara el régimen de excepción un poco más hasta el 31 de mayo; esto se fundamentó en la necesidad de revisar y modificar cerca de 160 decretos que continuaban en vigor, los cuales regulaban distintos aspectos de la vida cotidiana y económica del país. Al respecto, manifestó: "El futuro Gobierno de Tisza tendrá que modificar entre 150 y 160 leyes [...] y tardará algunas semanas. Así que pedimos al Gobierno saliente que, si no es su intención hacer que el país sea inoperable el primer día, prorrogue este plazo".
No obstante, el Gobierno saliente no accedió a esta petición, pero el Parlamento, durante la sesión inaugural el 9 de mayo, aprobó nuevas leyes que convierten en legislación vigente muchos de los elementos del antiguo estado de emergencia. Este proceso legislativo incluye la posible extensión de una moratoria especial, que otorga beneficios temporales a agricultores gravemente perjudicados por heladas y sequías, así como a los criadores de cerdos afectados por la fiebre aftosa. Estos sectores podrán beneficiarse de dicha moratoria hasta el 30 de noviembre y hasta el 30 de junio de 2027, respectivamente.
La culminación del estado de emergencia es un paso significativo en el restablecimiento de las prácticas democráticas en Hungría. Sin embargo, el camino hacia una plena normalización no está exento de desafíos, considerando las complejas realidades políticas y sociales que el país enfrenta en este nuevo capítulo. Así, mientras la nación avanza, se mantendrá la atención sobre cómo el nuevo Gobierno maneja las expectativas de la ciudadanía y las implicaciones de la reciente historia política.
Discussion questions
- ¿Cuáles son las posibles implicaciones para la democracia en Hungría ahora que ha finalizado el estado de emergencia?
- ¿De qué manera la prolongación del estado de emergencia puede haber afectado la percepción pública sobre el Gobierno de Viktor Orbán?
- ¿Qué aspectos de la legalidad y el respeto a los derechos humanos se ven involucrados en el uso de poderes excepcionales por parte de un Gobierno?
- ¿Cómo podría el nuevo Gobierno de Tisza abordar los desafíos que quedaron como legado del anterior régimen en términos de leyes y políticas?
- ¿Qué lecciones podría aprender Hungría de esta experiencia al considerar futuras emergencias políticas o crisis nacionales?