Las negociaciones entre Ucrania y Rusia concluyeron la segunda jornada en Ginebra, Suiza, el miércoles, después de apenas dos horas de discusión. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que aunque se han esbozado algunos progresos en el ámbito militar, el diálogo político resultó ser más complejo y con menos avances.
En la jornada del martes 17 de febrero de 2026, las delegaciones ucraniana, rusa y estadounidense participaron en un diálogo trilateral que, según Zelenski, abarcó dos frentes: el militar y el político. "Las tres partes fueron constructivas en la vía militar", afirmó el líder ucraniano. El mandatario destacó la disposición para supervisar un alto el fuego y el fin del conflicto, siempre que exista suficiente voluntad política por parte de las partes implicadas.
"Básicamente se han puesto de acuerdo en casi todo. La supervisión del proceso incluirá la participación estadounidense, lo cual lo considero una señal elogiosa". Sin embargo, Zelenski no aportó más detalles, indicando que el jefe del Estado Mayor ucraniano, Andrii Hnatov, brindará un informe más completo a su regreso.
A pesar de los avances militares, Zelenski reconoció que los temas políticos son mucho más complicados. Las negociaciones abordan cuestiones relacionadas con los territorios ocupados temporalmente por Rusia, como la central nuclear de Zaporiyia, y otros asuntos delicados. "Aunque hay algunos progresos, las posiciones continúan distantes", subrayó el presidente. Describió el diálogo político como complicado, afirmando que "en la esfera militar escuché avances; en la esfera política, el diálogo ha sido más difícil".
Kyrylo Budánov, jefe de la oficina de Zelenski y participante en las conversaciones, afirmó que la próxima reunión se programará en un futuro próximo. Por su parte, el negociador jefe ruso, Vladímir Medinski, caracterizó las jornadas de diálogo como "difíciles pero prácticas". Su presencia como líder de la delegación rusa ha generado tensiones en el ámbito político, dado que Medinski es conocido por sus inclinaciones hacia la guerra total y por sus máximas exigencias previas a posibles acuerdos.
Uno de los principales obstáculos en las negociaciones permanece en los territorios de Ucrania que están bajo ocupación rusa. Kiev sostiene que la congelación de las posiciones actuales es la mejor base para un alto el fuego, mientras que Moscú exige la retirada de las fuerzas ucranianas del Donbás como pacto precursor a cualquier acuerdo formal. Esta rigurosa demanda incluye territorios que, a pesar de los esfuerzos desplegados durante más de una década, Rusia aún no ha logrado controlar.
A pesar de ello, Washington ha propuesto considerar la creación de una zona económica libre en la región del conflicto, como posible via de compromiso. Sin embargo, ni Ucrania ni Rusia han manifestado interés en esta opción. Otro punto de fricción es la situación en la central nuclear de Zaporiyia, que ha estado bajo control ruso desde los primeros días de la contienda en 2022. Esta planta, la mayor central nuclear de Europa, generaba aproximadamente un 20% de la electricidad de Ucrania, y la propuesta norteamericana de una gestión conjunta por parte de Ucrania, Estados Unidos y Rusia ha sido rechazada por Kiev, que considera que legitimaría la ocupación.
Funcionarios británicos, franceses, alemanes e italianos estuvieron presentes en Ginebra y sostuvieron conversaciones con sus homólogos ucranianos durante esta etapa de negociaciones. No obstante, los representantes europeos siguen insistiendo en su inclusión dentro del proceso diplomático liderado por Estados Unidos. Zelenski reafirmó la necesidad de que la participación de Europa sea esencial para alcanzar cualquier acuerdo definitivo. "Reconocemos que Europa tiene un papel crucial y queremos que colaboremos estrechamente en este proceso", concluyó el presidente ucraniano. Al finalizar, Zelenski expresó su determinación de mantener informados a los líderes europeos una vez la delegación de Kiev regrese a casa.