En Europa, actualmente se vive una crisis en el sector de los fertilizantes. Los precios han aumentado debido a la situación en Irán y a la dependencia de los suministros rusos. Este problema afecta a los agricultores que necesitan fertilizantes durante la temporada de primavera.
El estrecho de Ormuz, que es crucial para el comercio de fertilizantes, está bloqueado por la guerra en Irán. Esto ha impedido que países como Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí envíen sus productos como la urea. Además, el precio del gas natural, que es esencial para fabricar fertilizantes, ha subido significativamente. En unas pocas semanas, el precio del gas ha pasado de 32 a 52 euros por megavatio hora, lo que representa un gasto mayor para los productores de fertilizantes.
Los precios reflejan ya esta crisis. En algunos estados de Alemania, como Baja Sajonia y Schleswig-Holstein, los precios del nitrato amónico y la urea han incrementado. Por ejemplo, en Baja Sajonia, el precio de un fertilizante común ha subido un 15% en tan solo un mes. Aunque hay suficiente suministro para la temporada, los problemas logísticos dificultan la distribución a los agricultores. Muchos están sintiendo el impacto económico de estos precios altos.
Paul Henschke, un agricultor de Sajonia-Anhalt, reporta que el precio de la urea ahora es de 550 euros por tonelada, un costo muy alto comparado con el ingreso de 168 euros que recibe por su trigo. Esto significa que las cuentas no salen. Henschke teme que la política agrícola no responda rápidamente a esta crisis, y no espera ayuda estatal.
Otros agricultores también comparten la preocupación de Henschke. El Dr. Willi Kremer-Schillings, que utiliza abonos orgánicos en su granja, ha notado un aumento del 40% en los precios. Aunque compró fertilizantes a buen precio en otoño, ahora tiene dudas sobre la disponibilidad futura. La crisis anterior por la pandemia de COVID-19 había resaltado la importancia no solo del precio, sino de la disponibilidad de estos productos.
Europa, y especialmente Europa del Este, depende en gran medida de los fertilizantes rusos. Se estima que cerca del 22% de las importaciones de fertilizantes de la UE provenían de Rusia hace poco. A pesar de tener productores locales, algunos países siguen recurriendo a Rusia por la competitividad en precios. Sin embargo, las sanciones de la UE sobre los fertilizantes rusos han incrementado los costos y complicado la situación en el mercado.
El impacto de esta crisis no solo afecta a los agricultores en Europa, sino que también puede amenazar la seguridad alimentaria en otras regiones, como Oriente Próximo y África, donde la producción de alimentos depende de estos fertilizantes. Las consecuencias de la crisis actual reflejan un problema estructural en el suministro de fertilizantes que los países europeos deben abordar para asegurar su autonomía y la estabilidad de precios en el futuro.