En el año 2025, el gasto militar mundial alcanzó la cifra sin precedentes de 2 billones 887 mil millones de dólares, marcando un aumento continuo durante más de una década. Este incremento, como revela el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), suscita diversas inquietudes sobre la estabilidad y la seguridad internacional. Según Xiao Liang, investigador del programa de Gasto Militar y Producción de Armas del SIPRI, "esta tendencia refleja las reacciones de los Estados ante conflictos armados en curso y las tensiones geopolíticas que prevalecen en el escenario global". Las luchas bélicas en Gaza, Ucrania y Sudán, por ejemplo, han amplificado la inestabilidad, lo que lleva a muchos países a propiciar expansiones en sus presupuestos de defensa.
Particularmente notorio ha sido el aumento del gasto en Europa, donde las adquisiciones de armamento se incrementaron en un sorprendente 14%, alcanzando los 864 mil millones de dólares. La intervención rusa en Ucrania, iniciada en 2022, ha reverberado fuertemente en la percepción de seguridad de las naciones europeas. La creciente preocupación por una posible escalada de las amenazas rusas ha llevado a los Estados miembros de la OTAN a intensificar sus inversiones en defensa. "El contexto bélico actual se ha convertido en el motor principal para este aumento", sostiene Liang.
En este sentido, el aumento del presupuesto militar de diversas naciones europeas es evidente: España incrementó su gasto en un 50%, Polonia en un 23% e Italia en un 20%. Sin embargo, Alemania ha sido la nación que más ha elevado su inversión militar en 2025, con un crecimiento del 24%, lo que representó un total de 114 mil millones de dólares. Este incremento ha resultado en que, por primera vez desde 1990, el gasto militar alemán sobrepase el 2% de su PIB, fijándose en un 2,3%. Para financiar esta anomalía, el Parlamento alemán se vio obligado a modificar sus normativas fiscales.
El analista Xiao Liang observa que, a pesar del notable aumento en cifras, "no creo que la capacidad militar de Alemania esté evolucionando al ritmo que sugieren dichos gastos". Sin embargo, anticipa que a largo plazo, Alemania podría volverse más autónoma y robusta en términos militares. Esta tendencia, subraya Liang, no solo es consecuencia de la agresión rusa, sino también de la incertidumbre en torno a las garantías de seguridad proporcionadas por Estados Unidos, lo que ha llevado a Alemania y a otros aliados a buscar reducir su dependencia de la potencia norteamericana.
Contrario a la tendencia global al alza, Estados Unidos experimentó una reducción del 7,5% en su gasto militar, totalizando en 2025 unos 954 mil millones de dólares. Esta disminución se debió principalmente a la falta de aprobación de nuevas ayudas militares para Ucrania por parte del Congreso, a diferencia de los tres años previos. Liang destaca que, sin embargo, se prevé un cambio inminente: "El nuevo presupuesto estadounidense para 2026 incluye un incremento monumental". La guerra en Medio Oriente y las tensiones crecientes en Asia están impulsando la necesidad de un aumento en los recursos destinados a la defensa.
A pesar de la contracción en su gasto, Estados Unidos sigue siendo el líder mundial en inversiones de defensa, representando aproximadamente un tercio del gasto global. No obstante, su cuota en el total mundial ha ido disminuyendo de manera constante desde 2020. Liang indica que "existe una menor restricción de gastos en las naciones que tradicionalmente han invertido mucho, mientras que otros países, sobre todo entre las potencias intermedias, están aumentando sus presupuestos".
En este contexto, China consolidó su posición como el segundo país con mayor gasto militar, con un aumento del 7,4% en 2025. Este incremento está vinculado a los planes de modernización militar del país para 2035. Además, la nación asiática ha desarrollado prototipos de aviones de combate de sexta generación y ha avanzado en su bombardero furtivo H-20. Esta modernización ha propiciado un aumento generalizado de los gastos en armamento en países vecinos, como Japón, Taiwán y Filipinas, que también buscan fortalecer sus capacidades defensivas.
Finalmente, es crucial considerar el costo asociado a la militarización. El gasto militar, en términos de PIB, representa el desvío de recursos que podrían destinarse a otras necesidades fundamentales, creando paradigmas económicos que afectan el bienestar social. Liang concluye que esta tendencia de gasto militar "indudablemente repercutirá en otros sectores, pues los gobiernos tendrán que recortar en servicios sociales y asistencia al desarrollo, provocando, así, efectos indiscriminados en diversas esferas de la sociedad".
Discussion questions
- ¿Cuáles crees que son las implicaciones a largo plazo del aumento del gasto militar en países europeos en términos de estabilidad regional?
- ¿Cómo influye la percepción de amenazas externas en las decisiones de gasto militar de los países? Proporciona ejemplos actuales.
- En tu opinión, ¿qué efectos puede tener la reducción del gasto militar en Estados Unidos sobre su papel en la seguridad global?
- ¿Deberían los gobiernos balancear mejor el gasto militar con inversiones en servicios sociales? ¿Por qué sí o por qué no?
- ¿Cómo puede la modernización militar de países como China influir en las relaciones de poder en Asia y en el mundo en general?