Durante el último trimestre del año 2025, tanto España como Portugal han vuelto a destacarse entre las economías más dinámicas de la zona euro, registrando un crecimiento del 0,8%. Esta cifra es más del doble de la media del bloque, que se sitúa en un modesto 0,3% para el mismo periodo, según datos preliminares de Eurostat.
España ha experimentado su mayor expansión en un año, con un crecimiento del producto interior bruto (PIB) del 0,8%, superando el incremento del 0,6% del trimestre anterior. En términos anuales, la economía española creció un 2,8% en 2025, destacándose frente a la media de la eurozona, que es del 1,5%. Esto coloca a España en una posición claramente superior, incluso frente a economías más grandes como Alemania y Francia, que crecieron un 0,4% y un 1,1% respectivamente.
El crecimiento en España puede atribuirse principalmente a la sólida demanda interna. Durante el cuarto trimestre, el consumo de los hogares aumentó un 1,0%, lo que contribuyó sustancialmente al crecimiento económico. Además, la inversión continuó en aumento, con un incremento del 1,7%, mientras que el gasto público se mantuvo prácticamente estable con un aumento del 0,1%. El sector del turismo también sigue desempeñando un papel fundamental en la buena marcha de los servicios, que crecieron un 0,8%, siendo la construcción otro de los motores, con un aumento productivo del 2,1%. La caída de los precios de la energía y la moderación de la inflación han contribuido a reforzar la confianza del consumidor, lo cual ha incentivado el gasto.
Por su parte, Portugal también registró un avance del 0,8% en el último trimestre de 2025, igualando su desempeño del trimestre anterior y superando las expectativas del mercado que situaban este crecimiento en un 0,5%. De manera interanual, la economía portuguesa creció un 1,9%, un poco por debajo del crecimiento del 2,1% alcanzado en 2024, pero aún superior a la media de la zona euro. A diferencia de España, donde el consumo interno fue el principal motor del crecimiento, Portugal vio impulsado su desempeño económico principalmente por la mejora en el saldo exterior, favorecido por una notable disminución de las importaciones, especialmente de productos petrolíferos, lo que compensó la debilidad de la demanda interna.
Sin embargo, a pesar del buen rendimiento de España y Portugal, el panorama en la zona euro continúa mostrando un crecimiento desigual. El bloque alcanzó un crecimiento trimestral del 0,3%, igualando las cifras del trimestre anterior y ligeramente superior a la previsión del 0,2%. Lituania se destacó como la economía de mayor crecimiento trimestral con un 1,7%, seguida de cerca por los dos países ibéricos. En contrapartida, Irlanda fue la única economía que experimentó una contracción del 0,6% en el mismo periodo.
Aunque se ha observado un crecimiento interanual del 1,5% en la eurozona, lo que representa un avance respecto al 0,9% de 2024, se espera que este impulso se modere a un 1,2% en 2026, según las proyecciones de la Comisión Europea. Entre las grandes economías de la región, Alemania y Francia muestran signos de crecimiento limitado, y el mercado laboral, a pesar del desempenho desigual de las economías, evidencia mejoras. La tasa de desempleo en la zona euro descendió al 6,2% en diciembre, su nivel más bajo desde 2008, mientras que el desempleo juvenil también muestra una ligera reducción.
En resumen, España y Portugal destacan dentro de la eurozona no solo por su crecimiento superior, sino también por la diversidad y la sostenibilidad de sus motores económicos, frente a un panorama general que sigue siendo desigual en la región. El buen desempeño en la demanda interna, junto a la recuperación del sector turístico y la inversión, refuerzan la perspectiva optimista sobre el futuro de ambas economías ibéricas. Sin duda, los próximos meses serán cruciales para evaluar si estas tendencias continúan y cómo se verán afectadas por el contexto económico global.