Recientemente, las empresas Danone y Nestlé han alertado a los padres sobre el uso de determinados lotes de leche de fórmula para bebés. Esto se debe a la preocupación por la presencia de una toxina llamada cereulida. Las autoridades en Francia están investigando la muerte de dos bebés que habrían consumido esta leche contaminada.
Después de este anuncio, las acciones de Danone y Nestlé cayeron en la bolsa. A medio día en Europa, Danone había bajado un 0,48% y Nestlé un 0,33%. Por su parte, Danone anunció que retiraba un número muy limitado de lotes de leche infantil del mercado.
La cereulida es una sustancia que puede causar náuseas y vómitos. Esta situación se complicó cuando Nestlé también decidió retirar ciertos lotes de su leche de fórmula al principio de enero, tras la detección de la tóxina en una planta en los Países Bajos. Los expertos creen que estas retiradas podrían costar a Nestlé más de mil millones de euros, aunque la empresa asegura que no tendrá un gran impacto financiero.
A pesar de la crisis, las empresas están trabajando para mejorar su imagen y garantizar la seguridad de sus productos. La leche infantil es importante para las ganancias de ambas compañías, representando alrededor del 21% de los ingresos de Danone y cerca del 5% en el caso de Nestlé. En su comunicado, Danone destacó que no compromete la seguridad alimentaria y que la confianza de los padres es su prioridad.