Los mineros artesanales son una parte importante de la minería en la República Democrática del Congo. En Kolwezi, una ciudad conocida como la ‘capital mundial del cobalto’, se encuentra el 70% de las reservas de este metal. El cobalto es muy valioso porque se utiliza en la fabricación de coches eléctricos, aviones y en el sector médico. Sin embargo, esta riqueza ha generado tensiones entre los mineros artesanales, que suelen operar en condiciones difíciles, y las grandes empresas mineras.
Desde diciembre de 2025, el ministro de Minas, Louis Watum, firmó un decreto que protege a las empresas mineras y organiza el sector de la minería artesanal. Este decreto excluye a los mineros artesanales, quienes enfrentan riesgos graves, como la violencia y el vandalismo. A pesar de que representan más de tres millones de personas, no tienen zonas donde puedan trabajar legalmente.
Las autoridades han vendido muchas minas a inversores extranjeros, lo que ha dejado a los mineros en una situación precaria, obligándolos a entrar a las minas de manera ilegal. Esto ha provocado conflictos, a veces violentos. Por ejemplo, Junior Biane, un operador de maquinaria, contó que su equipo ha sido atacado por los mineros artesanales. Las empresas mineras acusan al gobierno de no proteger sus inversiones de estas invasiones.
Las empresas, como Kamoto Copper Company, han denunciado robos y ataques en sus minas. Los trabajadores de esta compañía incluso realizaron marchas para pedir soluciones a la violencia. A pesar de la riqueza del país, la pobreza afecta a más de la mitad de la población. Un informe del Banco Mundial señala que el 85,3% vive en extrema pobreza y la tasa de desempleo es del 84%. La política del gobierno no parece estar ayudando ni a los mineros ni a las empresas.