En la noche del 17 de marzo, miles de iraníes celebraron Chaharshanbe Suri, un festival antiguo que marca el último miércoles del año persa. A pesar de la situación difícil del país, con ataques y represión, la gente saltó sobre hogueras en diversas ciudades. Este festival simboliza la purificación y el deseo de un nuevo comienzo para el año que se aproxima, conocido como Nowruz.
Las autoridades intentaron frenar las celebraciones advirtiendo a la población sobre la prohibición de encender fuegos y usar pirotecnia. Sin embargo, muchos ignoraron estas advertencias. Reza Pahlavi, hijo de un antiguo gobernante de Irán, animó a la gente a participar en las festividades, pidiendo que encendieran fuegos por la paz.
Durante las celebraciones, se escucharon diversos mensajes, incluso uno desde Israel. Benjamín Netanyahu, el primer ministro israelí, instó a los iraníes a salir a las calles y celebrar. Mientras tanto, las fuerzas de seguridad llegaron a algunos barrios para controlar los festejos, lo que causó tensiones.
La situación en Irán es complicada, con muchas personas expresando su descontento hacia el régimen durante las festividades. Las redes sociales se llenaron de imágenes que documentaban la represión, pero un apagón de internet dificultó la difusión de información. Los ciudadanos mostraron valentía al desafiar la prohibición y continuar con sus tradiciones.
El Ministerio de Inteligencia de Irán expresó preocupación por el uso de estas celebraciones como una forma de protesta. Su objetivo era que la gente se abstuviera de encender fuego. A pesar de esto, los jóvenes participaban en la festividad como un símbolo de resistencia frente a la represión.