El concepto de campamento de verano ha sido históricamente asociado con la infancia, evocando recuerdos de aire libre, fogatas y noches estrelladas. Sin embargo, este fenómeno ha evolucionado y ahora se presenta como una opción de viaje para adultos que buscan redescubrir experiencias de su niñez, una tendencia que ha comenzado a florecer en Europa.
La idea de revivir las emociones de un campamento se traduce en viajes organizados que combinan actividades al aire libre con la oportunidad de establecer nuevas amistades, todo ello en un contexto alejado del mundo digital. La compañía EF Ultimate Break está liderando este movimiento, ofreciendo un campamento en los Alpes suizos orientado a la Generación Z y a los millennials, quienes, según Alyssa Sands, directora de desarrollo de viajes, sienten una profunda nostalgia por la simplicidad de su infancia.
“El campamento de verano es un clásico de la niñez. La oportunidad de experimentar eso nuevamente, con entretenimiento planificado y la posibilidad de forjar lazos de amistad sin presión, resulta muy atractiva”, explica Sands.
La demanda por estas experiencias es palpable. Un caso representativo es el campamento Camp Château, en el sur de Francia, que rápidamente agotó sus plazas para el próximo año, evidenciando el interés creciente. Philippa Girling, cofundadora del campamento, describe el ambiente como un espacio donde los participantes pueden relajarse y diseñar su propia experiencia. Se busca fomentar las conexiones entre las mujeres de manera orgánica, contrastando con la naturaleza de las interacciones digitales actuales.
El formato de campamento ofrece una mezcla de alojamiento que varía desde dormitorios compartidos en un château a lujosas tiendas de glamping. La cena se alza como un punto de encuentro social en el Gran Salón, donde se puede conversar y disfrutar de una copa de vino. En esta línea, el CampJoli, también situado en un château de la provenza, propone actividades similares, centrándose en la experiencia femenina y en el poder de la comunidad.
Las actividades planificadas en estos campamentos van más allá de las experiencias tradicionales, incluyendo deportes acuáticos, senderismo, yoga y talleres creativos. Los campistas están invitados a participar de forma activa, favoreciendo así el trabajo en equipo y el ejercicio físico. Esto es una característica clave que diferencia a los campamentos de los retiros, que suelen centrarse en la introspección.
El campamento de EF Ultimate Break, por ejemplo, combinará noches en Lausana, junto al lago, y escapadas a Engelberg, en las montañas suizas. Quienes se registren tendrán la opción de participar en diversas actividades, como kayak, tirolinas en plena naturaleza, y talleres de cocina, además de disfrutar de veladas alrededor de la hoguera, reactivando el espíritu de camaradería de la niñez.
Aunque la experiencia tiene un costo mayor al de un campamento convencional, esta nueva oferta turística promete una vuelta a lo esencial y un espacio seguro para la convivencia, lo que la convierte en una alternativa accesible para aquellos en busca de relaciones interpersonales significativas, alejadas de la virtualidad.
Los campamentos de verano para adultos están resonando con una gran cantidad de personas, impulsadas por el deseo de aventura, el anhelo de conexión y la búsqueda de experiencias enriquecedoras en un mundo que a menudo se siente cada vez más fracturado. De esta manera, el regreso a los campamentos representa no solo una forma de diversión, sino también un intento de reconectar con uno mismo y con los demás en un entorno natural y acogedor.