El índice bursátil principal de Corea del Sur, conocido como Kospi, ha experimentado la mayor caída en su historia debido a la escalada del conflicto en Irán. Esta situación ha impactado negativamente en los mercados mundiales y se ha vuelto un tema preocupante para los inversionistas.
El Kospi cerró el miércoles 4 de marzo de 2026 con una pérdida del 12,1%, alcanzando los 5,093.54 puntos. Esto llevó a una suspensión temporal de las operaciones en la bolsa. Por otro lado, el índice Kosdaq, que se centra en empresas tecnológicas, sufrió una caída aún mayor del 14%. Las principales compañías como Samsung, una de las más emblemáticas de Corea del Sur, vieron sus acciones descender un 11,7%. Además, el proveedor de semiconductores SK Hynix tuvo una caída del 9,6%, lo que sorprendió a muchos analistas que esperaban un buen desempeño en este sector debido a la creciente demanda de tecnología de inteligencia artificial.
Corea del Sur es un país que depende en gran medida del petróleo importado, especialmente de Oriente Medio. Actualmente, este comercio marítimo se encuentra en riesgo debido al cierre del estrecho de Ormuz, un canal vital por donde transitan aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo al día. Este estrecho se ha convertido en un punto crítico en medio de la guerra en Irán.
La situación en el mercado del petróleo también se ha vuelto volátil. Después de la escalada del conflicto, los precios del petróleo han subido. El crudo de referencia en Estados Unidos se cotiza actualmente a aproximadamente 77 dólares por barril, mientras que el Brent, que es el crudo internacional, superó los 84 dólares. Sin embargo, las subidas han sido moderadas tras el anuncio de medidas del presidente Trump para asegurar el tráfico marítimo, como el potencial uso de la Marina de Estados Unidos para escoltar petroleros.
A pesar de estas medidas, los analistas advierten que los riesgos permanecen. Se estima que el aumento en las primas de los seguros de transporte marítimo podría elevar los costos del petróleo entre 5 y 15 dólares por barril. Esto podría agravar aún más la incertidumbre en el mercado y afectar la economía a nivel global.
La situación no solo afecta a Corea del Sur. Otros mercados asiáticos también están sufriendo. El índice Nikkei 225 de Japón llegó a caer un 3,9% pero logró recuperar parte de esa pérdida. Sin embargo, en lo que va del año, ha bajado más del 6%. Japón, al igual que Corea del Sur, depende de las importaciones de petróleo y gas del Golfo Pérsico. En Hong Kong, el índice Hang Seng disminuyó un 2%, y el Shanghai Composite perdió cerca del 1% en la misma jornada. Taiwán también vio una bajada significativa del 4,4% en su índice Taiex.
Francis Lun, director ejecutivo de una empresa financiera en Hong Kong, calificó la situación como muy seria y mencionó que el conflicto con Irán podría tener repercusiones económicas prolongadas. Las preocupaciones sobre la estabilidad en Oriente Medio han llevado a los inversionistas a reaccionar con cautela, lo que a su vez puede afectar los beneficios empresariales y el crecimiento económico global.