La Comisión Europea ha instado de manera formal a Budapest y a Kiev a reducir la escalada de tensiones que han surgido en torno al oleoducto Druzhba, una infraestructura clave que ha sido el epicentro de una controversia significativa entre el premier húngaro, Viktor Orbán, y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Este llamado a la calma ocurre en un contexto donde la retórica incendiaria ha llegado a niveles preocupantes, con amenazas mutuas que podrían desestabilizar aún más la ya tensa relación entre ambos países.
En un comentario divulgado por Olof Gill, portavoz de la Comisión, se subrayó que la actual retórica no contribuye a alcanzar los objetivos de la Unión Europea ni facilita una resolución pacífica del conflicto. “Este tipo de lenguaje no es aceptable. No deben existir amenazas contra los Estados miembros de la UE”, declaró Gill, tomando una postura firme sobre la situación.
El trasfondo de esta crisis se remonta a la interrupción del suministro de petróleo a través de Druzhba, lo que motivó a Orbán a vetar un importante préstamo de 90.000 millones de euros que los líderes de la UE habían acordado en diciembre pasado para apoyar a Ucrania. Orbán, en un arrebato de retórica bélica, amenazó con medidas drásticas que afectarían aún más las relaciones bilaterales. Por su parte, Zelenski, en respuesta a estas provocaciones, sugirió de manera desafiante que se debería entregar el número personal de Orbán a las tropas ucranianas como un medio para presionarlo a levantar su veto. Esta sugerencia fue condenada rápidamente por Budapest, que la interpretó como una amenaza de muerte.
El conflicto ha escalado a tal punto que Hungría ha detenido un cargamento destinado a Ucrania que contenía 40 millones de dólares, 35 millones de euros y 9 kilos de oro, un hecho que, según Kiev, constituye un acto de “terrorismo de Estado”. Con esta situación en aumento, Bruselas se encuentra atrapada en medio de la disputa, buscando mediar y calmar los ánimos entre ambas naciones.
Gill, reafirmando la postura de la Comisión, afirmó que existen diálogos activos con todas las partes involucradas. “Nuestro objetivo es conseguir que todos se tranquilicen, reducir la retórica y cumplir con nuestros compromisos: minimizar la presión sobre Rusia para que detenga su guerra de agresión y garantizar la seguridad energética de los Estados miembros”, agregó.
Aparte de estos intentos de mediación, la Comisión Europea evalúa brindar un “posible apoyo financiero” para acelerar las reparaciones del oleoducto Druzhba, aunque, hasta el momento, no se han ofrecido detalles específicos sobre cómo se implementaría dicha ayuda.
La controversia adquirió particular notoriedad a raíz de un ataque de un dron ruso, ocurrido el 27 de enero, lo que reavivó la disputa sobre la operatividad del oleoducto. Hungría y Eslovaquia, beneficiarias de un permiso excepcional para recibir crudo ruso, han afirmado tener información que indica que el oleoducto se mantiene operativo, mientras que Ucrania sostiene lo contrario, argumentando que todavía está dañado y no se pueden reanudar las entregas.
Zelenski ha manifestado que la reparación puede tomar hasta un mes y medio, enfatizando que hay aspectos fundamentales en el conflicto que no se pueden poner en riesgo. En una reciente declaración, el líder ucraniano expresó: “Tenemos que garantizar que se cumplan nuestros principios, ya que estamos enfrentando una agresión sin precedentes”.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha sido activa en sus intentos de resolver la disputa. Durante una reciente conversación telefónica, le pidió a Zelenski que sea constructivo y cooperativo para encontrar una solución que beneficie a todas las partes. Similares esfuerzos están siendo realizados por António Costa, presidente del Consejo Europeo, quien también busca mediar entre Orbán y Zelenski y asegurar que el acuerdo previamente alcanzado por los líderes de la UE no se vea comprometido.
Sin embargo, la creciente escalada de amenazas ha obstaculizado estos esfuerzos de reconciliación. Funcionarios de Bruselas han admitido en privado que los comentarios de Zelenski sobre el número de teléfono de Orbán fueron un desliz que el primero debería rectificar, especialmente en un contexto donde Orbán utiliza esto como parte de su campaña electoral. Los próximos meses son críticos, ya que la presión sobre Zelenski para asegurar el financiamiento a Ucrania se intensifica, y con la fecha de las elecciones húngaras prevista para el 12 de abril, la situación podría volverse aún más compleja.