BMW ha experimentado una significativa disminución de sus beneficios, los cuales han caído un 11,5%, alcanzando los 10.200 millones de euros, la cifra más baja desde el inicio de la pandemia de COVID-19. Este descenso se atribuye principalmente a la creciente competencia en el mercado chino y a la presión ejercida por los aranceles comerciales internacionales.
El beneficio antes de intereses e impuestos (EBIT) del grupo se redujo a 10.200 millones de euros, en comparación con los 11.500 millones de euros del año anterior. Además, el beneficio neto disminuyó aproximadamente un 3%, quedando en 7.500 millones de euros, mientras que la facturación total bajó un 6,3%, alcanzando los 133.500 millones de euros.
La división de automóviles de BMW, que ha sido la más afectada, reportó un margen EBIT de solo 5,3%, el más débil en varios años y notablemente por debajo del objetivo establecido entre el 8% y el 10%.
Los aranceles, incluida la tarifa de importación de Estados Unidos y el gravamen de la Unión Europea (UE) sobre los vehículos eléctricos procedentes de China, han impactado de manera significativa los márgenes, reduciéndolos en aproximadamente 1,5% durante el año. Walter Mertl, el director financiero de la compañía, declaró que, de no haber sido por los aranceles, BMW habría logrado un incremento en sus beneficios en 2025.
A pesar de estos resultados desalentadores, la compañía logró entregar aproximadamente 2,46 millones de vehículos a nivel global, lo que representa un modesto incremento del 0,5% en comparación con el año anterior. Este crecimiento fue más notable en Europa, donde las ventas superaron por primera vez el millón de unidades desde el inicio de la pandemia, y en Estados Unidos, donde las entregas aumentaron alrededor de un 5%.
Sin embargo, el mercado chino, que es el más grande para BMW, sufrió una caída de ventas superior al 12% debido a la feroz competencia de los fabricantes locales, lo que perjudicó notablemente el rendimiento de la empresa en este país. No obstante, la electrificación de su línea de productos sigue siendo un motor de crecimiento: BMW entregó más de 640.000 vehículos electrificados a nivel mundial en el último año, representando aproximadamente el 26% de sus ventas totales, mientras que los modelos completamente eléctricos alcanzaron alrededor del 18%.
La submarca de alto rendimiento BMW M alcanzó un récord histórico, vendiendo más de 213.000 vehículos en este periodo. La nueva arquitectura de vehículos, conocida como Neue Klasse, es un pilar central en la estrategia futura de la empresa, con el objetivo de acelerar su desarrollo en electrificación e integrar nuevas tecnologías a lo largo de su gama. Esta plataforma hizo su debut con el nuevo BMW iX3.
Las proyecciones para 2026 son cautelosas. BMW espera que el margen EBIT de su división de automóviles se sitúe entre el 4% y el 6%, previniendo que los aranceles restarán aproximadamente un 1,25% a los márgenes. Asimismo, se estima que el beneficio antes de impuestos del grupo volverá a mostrar una ligera disminución en 2026.
El director ejecutivo Oliver Zipse ha intentado transmitir un mensaje de confianza, afirmando que “hemos marcado el rumbo correcto en los últimos años y no necesitamos cambiar nuestra dirección estratégica. De este modo, podemos mantener a la compañía en la senda del éxito a largo plazo”.