Azerbaiyán ha anunciado recientemente la detención de un complot que, según alegaciones, estaba vinculado a ataques terroristas orquestados por el servicio de inteligencia iraní SEPAH. El presidente Ilham Aliyev destacó la importancia de prevenir estas acciones, señalando que el plan incluía varios objetivos estratégicos en el país, tales como el oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan y la embajada israelí en Azerbaiyán.
En un comunicado, el Servicio de Seguridad del Estado (SSS) de Azerbaiyán informó que han desarticulado las operaciones de un grupo que, bajo la dirección del SEPAH, había asignado operativos locales para llevar a cabo tareas de vigilancia y preparar ataques. Este servicio de inteligencia tenía en su mirilla, además de la embajada israelí, a un líder de la comunidad judía de la montaña y a la sinagoga asquenazí.
Las autoridades azerbaiyanas descubrieron que los explosivos fueron introducidos en el país a través de contrabando, coordinados por ciudadanos iraníes en conjunto con cómplices locales. Un hallazgo significativo tuvo lugar en las cercanías del asentamiento de Shikhov, donde se recuperaron más de 7,7 kilogramos de explosivos C-4. Otro descubrimiento en el distrito de Garadagh involucró una bomba teledirigida, que era capaz de afectar en un radio de entre 250 y 300 metros.
Las acciones proactivas del SSS llevaron a la detención de varias personas. Cuatro individuos ya han sido condenados a seis años y medio de prisión por su complicidad en el complot terrorista. Otros prisioneros enfrentan cargos relacionados con preparativos para un intento de asesinato o la posesión ilegal de explosivos y armamento. Entre los organizadores del complot, se menciona al coronel Ali Asgar Bordbar Sherami, un oficial del SEPAH, quien ha sido identificado como uno de los líderes principales en la planificación de estos ataques.
Bakú ha hecho eco de este suceso en un contexto de creciente tensión con Irán. Recientemente, un ataque con drones, presuntamente iraníes, se dirigió hacia el exclave azerbaiyano de Najicheván, ocasionando heridas a cuatro civiles y causando daños significativos en las infraestructuras locales, incluido el aeropuerto internacional de Najicheván.
Durante una reunión del Consejo de Seguridad tras el ataque, Aliyev describió la acción iraní como un "acto de terrorismo" y advirtió que Azerbaiyán responderá con firmeza a cualquier tipo de agresión, prometiendo que "cualquier ataque contra Azerbaiyán encontrará una respuesta contundente".
Este evento no ha pasado desapercibido en la comunidad internacional. Recientemente, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos también anunciaron que habían desmantelado células iranies implicadas en tramas terroristas. Las implicaciones de estos eventos sugieren un aumento en las tensiones no solo entre Azerbaiyán e Irán, sino también en la región del Medio Oriente en su conjunto, donde los conflictos geopolíticos se entrelazan con la inestabilidad.
Las acciones del gobierno azerbaiyano reflejan su creciente determinación por asegurar la estabilidad interna y proteger a su población de amenazas externas. Aliyev subrayó que la seguridad nacional es una prioridad y que cualquier intento de desestabilización será enfrentado con la máxima contundencia por parte del Estado. Este ambiente de alerta pone de relieve la compleja situación de seguridad en el Cáucaso, un área estratégica donde la influencia de potencias extranjeras está en juego.