Europa está experimentando un cambio significativo en su suministro de gas natural licuado (GNL). Un informe reciente del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA) indica que para el año 2026, Estados Unidos podría suministrar dos tercios del GNL que importa Europa. Esta situación es resultado de la guerra en Ucrania y la crisis energética provocada por la invasión rusa.
Desde 2022, la UE ha incrementado notablemente sus compras de GNL estadounidense como parte de su estrategia para reducir las importaciones de gas ruso. El informe señala que en 2025, Estados Unidos ya representaba el 57% de las importaciones de GNL en Europa, un aumento considerable con respecto a niveles anteriores a la guerra.
A pesar de esta mejora en la seguridad energética a corto plazo, el IEEFA advierte sobre los riesgos de depender de un solo proveedor. Esta concentración en el suministro podría exponer a Europa a futuras inestabilidades del mercado. La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera, ha advertido que es esencial diversificar los fuentes de gas y acelerar la inversión en energías renovables.
Aunque el aumento del GNL de EE.UU. ha permitido a Europa cubrir la reducción en el gas ruso, también ha implicado un gasto significativo. Entre principios de 2022 y mediados de 2025, la UE gastó aproximadamente 117.000 millones de euros en importaciones de GNL estadounidense. Se ha observado que este gas es, en general, más caro que el gas que llega por gasoducto debido a los costos de licuefacción y transporte.
Además, el informe destaca que, a pesar de que las importaciones de GNL han aumentado, el consumo total de gas en Europa ha disminuido en los últimos años. Las razones incluyen la crisis energética, una caída en la producción industrial y un mayor uso de energías renovables. En 2024, el consumo de gas en Europa alcanzó el nivel más bajo en más de una década. Sin embargo, en 2025, se registró un rebote en las importaciones debido a condiciones climáticas frías y la necesidad de llenar los depósitos de gas.
No obstante, hay preocupaciones sobre si Europa está construyendo demasiadas infraestructuras para la importación de GNL. A medida que la transición energética avanza, la demanda de gas a largo plazo podría seguir bajando. Por esta razón, algunos analistas creen que Europa debe ser cautelosa al desarrollar su capacidad de importación de GNL.
Discussion questions
- ¿Cómo crees que la situación geopolítica actual, como la guerra en Ucrania, está afectando las decisiones energéticas de Europa?
- ¿Qué riesgos conlleva depender en gran medida de un solo proveedor de gas, como Estados Unidos, y cuáles serían las implicaciones a largo plazo?
- ¿Qué papel crees que deberían jugar las energías renovables en la estrategia energética de Europa para el futuro?
- Considerando que el gasto en importaciones de GNL estadounidense es elevado, ¿qué alternativas podrían explorar los países europeos para garantizar su seguridad energética sin depender del gas caro?
- ¿Es posible que la construcción de infraestructuras para la importación de GNL sea contraproducente en el contexto de la transición energética hacia fuentes renovables? ¿Por qué sí o por qué no?