El 6 de febrero de 2026, un atentado con bomba golpeó una mezquita chiíta en Islamabad, causando al menos 31 muertes y 169 heridos. Este ataque ocurrió durante la oración del viernes, un momento sagrado para muchos musulmanes.
Las autoridades están investigando si el atentado fue realizado por un terrorista suicida. La mezquita, llamada Khadija Al-Kubra, se convirtió en un lugar trágico cuando ocurrieron las explosiones. Imágenes de la escena mostraron a policías y ciudadanos ayudando a trasladar a las víctimas a hospitales cercanos.
Hasta ahora, nadie ha reclamado la responsabilidad del ataque. Sin embargo, se sospecha que grupos extremistas como los talibanes paquistaníes o el Estado Islámico podrían estar detrás de este acto violento. Estos grupos han atacado anteriormente a la comunidad chiíta, que representa una minoría en Pakistán. En los últimos meses, la violencia extremista en el país ha aumentado, con ataques que a menudo apuntan a civiles y fuerzas de seguridad.
Los líderes de Pakistán, incluyendo al presidente Asif Ali Zardari y al primer ministro Shehbaz Sharif, condenaron el atentado. Ambos expresaron su pesar a las familias de las víctimas y pidieron que se proporcionara atención médica a los heridos. Zardari describió el ataque como "un crimen contra la humanidad", y afirmó que es importante apoyar a los afectados en estos momentos difíciles.
Además, el ministro del Interior también pidió a las autoridades que se aseguraran de que todos los heridos recibieran la atención que necesitan. Raja Nasir, un líder chií, destacó la gravedad de la situación, señalando que un ataque así en la capital indica fallas en la seguridad. Hizo un llamado a la población para que donara sangre, ya que los hospitales de Islamabad se enfrentan a una escasez de suministros.
A pesar de que Islamabad ha visto menos ataques en comparación con otras áreas de Pakistán, este atentado ha recordado a todos que la violencia sigue siendo un problema grave. El ataque más mortal en Islamabad ocurrió en 2008, cuando un terrorista suicida atacó el hotel Marriott, matando a 63 personas.
La situación en el país es preocupante. La semana pasada, un grupo separatista llamado Ejército de Liberación Baluchi llevó a cabo varios ataques en la provincia de Baluchistán, resultando en la muerte de cerca de 50 personas. En respuesta, las fuerzas de seguridad afirmaron haber eliminado a numerosos terroristas.
Pakistán enfrenta el reto constante de lidiar con la violencia y el extremismo. La población espera que las autoridades actuén con firmeza para combatir estos ataques y prevenir futuros incidentes. La situación sigue siendo tensa, y muchos están preocupados por la seguridad en sus comunidades.