Un incidente inquietante ha tenido lugar en el estrecho de Ormuz, donde un petrolero fue atacado frente a las costas de Musandam. Este ataque, el primero reportado en días recientes, resultó en heridas para cuatro personas y llevó a la evacuación de los veinte miembros de la tripulación a bordo del buque, según apuntó el Centro de Seguridad Marítima de Omán.
El ataque ocurrió el pasado domingo por la mañana, el petrolero afectado, llamado Skylight y enarbolando la bandera de la República de Palaos, fue embestido en aguas situadas a aproximadamente cinco millas náuticas, es decir, unos 9,26 kilómetros al norte del puerto de Jasab. A través de un comunicado difundido en la red social X, las autoridades omaníes confirmaron que de los 20 tripulantes, 15 eran de nacionalidad india y 5 iraníes, todos evacuados en buen estado. Inicialmente, se reportó que al menos cuatro personas sufrieron heridas y fueron trasladadas para recibir atención médica adecuada.
El origen del ataque aún no ha sido determinado, aunque se produce en un contexto de creciente tensión, tras la reciente declaración del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), que anunció el sábado el cierre del estrecho a la navegación internacional, bajo el argumento de razones de seguridad.
Se ha revelado que el petrolero Skylight está sujeto a sanciones impuestas por Estados Unidos, lo que añade una capa adicional de complejidad. A su vez, las autoridades omaníes informaron que el puerto de Duqm también fue blanco de un ataque con drones, en un momento en que Omán actuaba como mediador en las conversaciones nucleares entre Teherán y Washington.
Este ataque se da en un contexto geopolítico inestable, especialmente después de las operaciones militares estadounidenses e israelíes que resultaron en la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. A raíz de estos acontecimientos, el IRGC emitió comunicados advirtiendo sobre el cierre efectivo del estrecho de Ormuz para el tráfico marítimo, creando un ambiente de incertidumbre en la región. Aunque Teherán no ha formalizado un bloqueo naval total, las amenazas emitidas han llevado a una drástica reducción del tráfico marítimo, generando una notable detención de buques a la espera de poder transitar o decididos a retroceder.
Las compañías navieras han respondido a esta situación. Maersk, una de las mayores empresas de transporte marítimo y logística del mundo, anunció la suspensión de todos sus futuros tránsitos a través del estrecho de Ormuz, dejando a muchos transportistas en una situación de vulnerabilidad ante las primas de riesgo enormemente elevadas o incluso la desestimación de cobertura completa. Ejemplos concretos de buques afectados incluyen el KHK Empress, que transporta crudo omaní, y el Desh Abhimaan, que navega bajo bandera india.
En el ámbito del mercado global del petróleo, la incertidumbre también ha erguido su cabeza. El pasado domingo por la tarde, los futuros del petróleo empezaron a cotizar nuevamente, en medio de conjeturas que apuntan a que el precio del crudo Brent podría aproximarse a los 100 dólares por barril, auge que no se había observado desde la invasión rusa de Ucrania en 2022. Analistas de Barclays y otras instituciones han elevado sus expectativas, sugiriendo que un interrupción prolongada en el tráfico podría impactar en la producción de hasta 20 millones de barriles diarios, lo que correspondería a aproximadamente el 20% de la oferta mundial.
Recientemente, ocho países integrantes de la OPEP+, que incluye a Arabia Saudí, Rusia, Irak, entre otros, se reunieron de manera virtual para discutir la situación del mercado global. En un comunicado de prensa, anunciaron un incremento moderado en la producción de petróleo, de 206.000 barriles diarios, programando reuniones mensuales para evaluar las condiciones del mercado.
En conclusión, aunque hasta el momento no ha surgido un bloqueo naval iraní de forma activa, la situación actual de parálisis para el tráfico marítimo y la falta de seguros han generado una notable volatilidad en los mercados, elevando la tensión en un entorno ya de por sí complejo. Los monitores de tráfico marítimo han registrado una significativa disminución de la actividad, lo que conlleva a que cualquier nueva escalada o desescalada dictará la próxima reacción tanto política como económica.