En Camboya, la situación para los periodistas se vuelve cada vez más complicada. Este año, ya son seis los periodistas que han sido arrestados por sus publicaciones. Uno de los casos más destacados es el de Hem Vanna, un periodista de HVNN TV Online, quien fue arrestado el 3 de febrero de 2026.
La razón de su detención fue la difusión de un video que mostraba un presunto centro de estafas en línea. Esta acción resalta un problema importante en Camboya: el acoso y la represión a los que se enfrentan los periodistas que investigan sobre los centros de estafa en línea. Estos lugares, vinculados al crimen organizado, funcionan como oficinas de fraude donde secuestran a trabajadores migrantes que son engañados con falsas promesas de empleo. A menudo se ven forzados a trabajar en condiciones inhumanas, bajo amenazas de violencia.
Desde 2021, el Gobierno camboyano ha intentado intensificar la lucha contra estas prácticas, especialmente cuando comenzaron a recibir atención internacional. El día anterior a su arresto, Vanna había publicado un video que mostraba un edificio sospechoso, situado cerca de una estación policial en la ciudad de Poipet. A pesar de que su denuncia era legítima, los funcionarios lo acusaron de tratar de dañar la reputación de la institución.
En una entrevista, un colega de Vanna, Khun Dim, compartió su experiencia, subrayando que las acusaciones eran infundadas, ya que la ubicación del edificio estaba mal representada. Antes de ser arrestado, Vanna había expresado su preocupación por la seguridad de los periodistas, afirmando que su labor era vital para conectar a los ciudadanos con sus líderes.
Las autoridades lo acusaron bajo dos artículos del código penal que se refieren a la interceptación de conversaciones privadas y la incitación. Si es declarado culpable, Vanna podría enfrentar hasta tres años de prisión. Diversas organizaciones de derechos humanos han condenado su arresto, advirtiendo que es un claro intento del Gobierno de silenciar a la prensa mediante el uso inapropiado de la ley.
Am Sam Ath, director de la organización Licadho, lamentó que las leyes se utilicen como un arma de intimidación hacia los periodistas, resaltando que, a pesar de la existencia de una ley de prensa en Camboya, el ambiente para la libertad de expresión sigue deteriorándose.
Las cifras son alarmantes: en 2025, cinco reporteros fueron arrestados, y ya en los dos primeros meses de 2026, otros seis periodistas enfrentaron la misma situación. Estos arrestos están a menudo relacionados con denuncias sobre las tensiones en la frontera con Tailandia y los escándalos de estafas en línea.
El Gobierno ha prometido llevar a cabo más redadas y arrestos para proteger a los trabajadores extranjeros atrapados en estos centros de estafa, que se cree están ligados a carteles criminales organizados. Sin embargo, grupos de medios internacionales están preocupados por el hostigamiento que sufren aquellos que reportan sobre este tema. Shawn Crispin, del Comité para la Protección de los Periodistas, instó a las autoridades a enfocarse en la lucha contra el crimen cibernético en lugar de perseguir a quienes informan sobre estos hechos.
El arresto de Hem Vanna es un claro ejemplo de represalia por su trabajo de investigación. La prensa no es un delito, pero la estafa cibernética sí lo es. Es esencial que las autoridades cambien su enfoque y permitan una cobertura sin sesgos sobre un asunto tan crítico tanto a nivel nacional como global.
Finalmente, en un esfuerzo por abogar por Vanna, el grupo de derechos humanos ADHOC ha presentado un escrito ante el Tribunal Provincial para solicitar su liberación inmediata.