En un contexto de intensa polarización política, el presupuesto estatal de Francia para el año 2026 ha logrado su aprobación después de varios meses de estancamiento y tensión. Este importante logro se ha producido gracias al rechazo de dos mociones de censura presentadas por partidos de la izquierda fuera del Partido Socialista, que buscaban desafiar la autoridad del Gobierno encabezado por el primer ministro, Sébastien Lecornu.
La primera moción de censura, que recibió 260 votos, no alcanzó los 288 necesarios para prosperar. Del mismo modo, la segunda moción, presentada por la Agrupación Nacional (RN), también fue desestimada ante la falta de apoyo por parte de otros partidos de la izquierda. Este desenlace ha llevado a la aprobación automática del proyecto de ley de presupuestos, que ya contaba con más de un mes de retraso. Sin embargo, el texto deberá ser revisado por el Consejo Constitucional antes de su promulgación definitiva.
El proceso para la aprobación del presupuesto ha estado marcado por un ambiente de caos político, reflejo de una Asamblea Nacional fragmentada desde las elecciones legislativas anticipadas de 2024. Dada la escasez de apoyos suficientes, el primer ministro tomó la decisión de invocar el artículo 49.3 de la Constitución para aprobar el presupuesto sin necesidad de someterlo a votación, una medida que ha sido objeto de críticas considerables por parte de los opositores.
En esta ocasión, el tono de los debates en la Asamblea se intensificó. Lecornu condenó el “desorden permanente” presente en el legislativo, que según él, ha afectado el desarrollo del debate presupuestario en un momento crucial. Desde la Agrupación Nacional, su representante, Gaëtan Dussausaye, caracterizó el presupuesto como un “presupuesto de castigos y privaciones” y solicitó la censura del Gobierno.
A la par de las voces críticas en la oposición, también han surgido fracturas internas en el propio bando gubernamental. El presupuesto presentado no ha conseguido un consenso unánime ni siquiera entre sus propios partidarios. Diversos representantes electos de centroderecha han manifestado dudas respecto a la viabilidad del objetivo gubernamental de reducir el déficit público al 5% del producto interno bruto (PIB) para el año 2026, una meta que contrasta con el 5,4% del año anterior.
La diputada Agnès Pannier-Runacher, perteneciente al grupo Ensemble pour la République, expresó que el presupuesto “no prepara el futuro”, criticando las propuestas de incremento fiscal que recaerán sobre las empresas. Ha señalado que muchas de ellas han congelado las contrataciones en anticipación de una mayor claridad en el panorama económico. Entre las medidas propuestas se destaca una sobretasa sobre los beneficios de las grandes compañías, que se espera que genere ingresos superiores a los 7.000 millones de euros.
Por otro lado, el déficit público se estima en casi 132.000 millones de euros, cifra que es prácticamente equivalente a la del año anterior. Además, se prevé que el gasto público experimente una leve disminución hasta alcanzar el 56,6% del PIB.
La situación política se complica aún más por la división que reina en el espectro de la izquierda. Tanto La Francia Insumisa como los ecologistas intentaron en los últimos momentos convencer al Partido Socialista para que se uniera a la moción de censura. Manuel Bompard, de La Francia Insumisa, criticó el presupuesto como carente de sustancia y alineado con políticas de derechas, recordando al PS su papel como fuerza opositora. Sin embargo, los socialistas confirmaron que no apoyarían las mociones, garantizando así la supervivencia del Gobierno de Lecornu.
Presionada por la Unión Europea y las agencias de calificación financiera, Francia se enfrenta a la necesidad imperiosa de retomar el control respecto a sus finanzas públicas, una tarea que se complica debido a la inestabilidad política que atraviesa actualmente el país. Esta aprobación del presupuesto marca un paso significativo, pero deja entrever la fragilidad de un Gobierno que todavía tiene que navegar a través de un ambiente político adverso.