A medida que la crisis de la vivienda se intensifica en toda Europa, la Europa, la Comisión Europea ha iniciado un esfuerzo concertado para abordar esta problemática mediante su primer Plan Europeo de Vivienda Asequible, lanzado en diciembre de 2025. Este plan busca responder a una de las preocupaciones más acuciantes de la ciudadanía: el acceso a una vivienda asequible, sostenible y de calidad. A pesar de que muchos países europeos ya han implementado ayudas a la vivienda, el nivel de apoyo y las políticas varían significativamente entre naciones.
El informe de Eurostat revela que en 2024, el gasto en vivienda representó el 1,35% del total del gasto en protección social de la Unión Europea, lo que equivale a 66.500 millones de euros, aproximadamente el 0,37% del PIB europeo, o 148 euros por habitante. Sin embargo, el monto de las ayudas para la vivienda es desigual, oscilando entre casi cero en Bulgaria y hasta 755 euros en Irlanda. Finlandia sigue a Irlanda con 484 euros, y el Reino Unido, aunque basado en cifras de 2018, presenta 406 euros en apoyo. Dinamarca, Islandia, Alemania y Suiza también superan los 300 euros por persona en ayudas.
Los países bajos en este contexto, como Italia y España, muestran que sus inversiones son notablemente inferiores, con solo 13 euros y 36 euros respectivamente. Este desajuste en el apoyo a la vivienda refleja no solo las diferencias económicas de los países implicados, sino también sus políticas sociales y prioridades. Por ejemplo, al ajustar las cifras por poder adquisitivo estándar (PPS), Irlanda, Finlandia y el Reino Unido siguen liderando en asistencia a la vivienda.
Adicionalmente, Alemania es el país que destina la mayor cantidad nominal a ayudas para vivienda, alcanzando los 27.400 millones de euros, lo que representa más de dos quintas partes del gasto total destinado a este sector en la UE. Francia a su vez, invierte 16.100 millones, lo que supone una cuarta parte del total.
Otro aspecto relevante es que, según el Gobierno británico, el gasto en ayudas a la vivienda se espera que alcance 37.800 millones de libras (43.300 millones de euros) durante el ejercicio fiscal 2025-2026, aunque esto se basa en una metodología que puede diferir de la utilizada por Eurostat. Mientras tanto, el resto de países alrededor de la UE presentan disparidades similares. Por ejemplo, los Países Bajos e Irlanda superan los 4.000 millones de euros en ayudas, mientras que Italia destina menos de 1.000 millones.
Particularmente preocupante es la situación de los precios de la vivienda y los alquileres, que en la última década, desde 2015 hasta ahora, han incrementado un 64% y un 21% respectivamente en la UE. Esto ha llevado a que en muchos casos, un salario entero no alcance para cubrir el alquiler de una vivienda de un dormitorio en el centro de la ciudad. En consecuencia, las ayudas también tienen implicaciones directas en la calidad de vida de los ciudadanos europeos.
El Plan de Vivienda Asequible de la UE tiene el objetivo de aumentar la oferta de vivienda, impulsar las inversiones y reformas necesarias y abordar los alquileres de corta duración en áreas urbanas y conflictivas. Marco Corradi, presidente de Housing Europe, enfatiza que el éxito de este plan dependerá de la habilidad de las autoridades locales para cumplir con esas necesidades y que la vivienda pública, cooperativa y social debe ser considerada como una prioridad en la búsqueda de soluciones asequibles.
En un contexto donde la preocupación por la asequibilidad y disponibilidad de viviendas se vuelven cada vez más críticas, las políticas de vivienda de los Estados miembros no solo están centradas en la protección social, sino también en fomentar el sector de la construcción, propiedad y ahorro. Estas medidas más amplias no están necesariamente reflejadas en los datos de protección social, según señala Eurostat.
Las estadísticas revelan que en educidas como Bulgaria y Croacia, el gasto en ayudas a la vivienda es ínfimo, contrastando con Finlandia, que destina el 0.99% de su PIB a este sector, mientras que la cifra del Reino Unido para 2018 era la más alta, con un 1.11%. En resumen, el estado del apoyo a la vivienda en Europa es desigual, variando desde cifras irrisorias hasta un compromiso robusto, como se refleja en los datos del gasto por países y sus políticas sociales. La situación exige un enfoque más homogéneo y efectivo para garantizar que todos los ciudadanos europeos puedan acceder a una vivienda digna y asequible.