El petrolero ruso Arctic Metagaz está a la deriva en el mar Mediterráneo desde hace dos semanas. Este barco ha causado preocupación debido a que puede ser una fuente de contaminación ambiental. Rescatistas y ecologistas están alertando sobre la situación cerca de Malta.
El Arctic Metagaz fue dañado por varias explosiones, y aunque Moscú asegura que este fue atacado por drones subacuáticos de Ucrania, Kiev no ha comentado nada sobre el caso. Imágenes aéreas muestran grandes daños en el barco, lo que llevó a las autoridades libias a creer erróneamente que el barco había naufragado.
El barco tiene 277 metros de largo y perdió el control después de las explosiones. La tripulación, que consistía en 30 personas de nacionalidad rusa y filipina, tuvo que evacuar. Según informes, todavía se oyen estallidos a bordo y se han detectado fugas de gas. Esto es preocupante, ya que en el tanque del barco quedan 450 toneladas de fuelóleo, 250 toneladas de gasóleo y grandes cantidades de gas natural.
Los ecologistas han advertido que el Arctic Metagaz se puede convertir en una “bomba de relojería flotante”. Una fuga o una nueva explosión podría causar daños que afecten negativamente la biodiversidad del Mediterráneo. Expertos de la WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza) han señalado que la posible contaminación puede tener un impacto a largo plazo, afectando gravemente los ecosistemas de la región.
Los gobiernos de Europa están preocupados y han enviado un aviso a la Comisión Europea sobre el “peligro inmediato y grave”. Países como Italia y Francia están muy atentos a la situación. El barco se encuentra a medio camino entre Malta y las islas italianas de Lampedusa y Linosa, pero está en aguas internacionales, lo que complica la responsabilidad sobre la intervención.
Los equipos de rescate están listos en Malta para intervenir si el barco se acerca a sus aguas territoriales. Sin embargo, hay una disputa diplomática sobre quién debe tomar las medidas necesarias. Rusia ha dicho que controla la situación, pero las normas internacionales indican que los estados costeros deben prevenir los daños ambientales.
A medida que la situación avanza, el Arctic Metagaz sigue a la deriva y el riesgo de una grave catástrofe ambiental continúa existiendo. La preocupación por las consecuencias de este incidente puede tener repercusiones para los ecosistemas marinos en el Mediterráneo, uno de los lugares más biodiversos del mundo. Las autoridades están trabajando para encontrar soluciones y evitar lo peor.