Al menos un fallecido y miles de evacuados en Portugal y España debido a la tormenta Leonardo
La península Ibérica se enfrenta a las devastadoras consecuencias de la tormenta Leonardo, la más reciente en una serie de fenómenos meteorológicos extremos que han azotado Portugal y España a lo largo del año. Desde el inicio de febrero, las malas condiciones climáticas han llevado a múltiples tragedias, con un balance trágico de al menos un fallecido y miles de evacuados.
El desbordamiento del río Guadalquivir, que atraviesa la ciudad de Córdoba en el sur de Andalucía, ha generado alarmas en las autoridades locales. El pasado miércoles, un hombre de aproximadamente 60 años perdió la vida tras ser arrastrado por las fuertes corrientes al intentar cruzar en su vehículo una zona inundada del sureste de Portugal, confirman fuentes de la autoridad nacional de protección civil. Según el portavoz de dicha entidad, el fatal incidente ocurrió cerca de una presa en el municipio de Serpa.
En respuesta a las previsiones meteorológicas, la Agencia Estatal de Meteorología en España (Aemet) elevó la alerta roja en diversas áreas de Andalucía, anticipando lluvias extraordinarias y el riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra. La región ha sido testigo de precipitaciones de más de 40 centímetros en solo 24 horas, una cantidad que se equipara a la lluvia promedio que Madrid acumula en un año entero, según los comentarios de Rubén del Campo, portavoz de Aemet.
La emergencia ha propiciado la evacuación de alrededor de 3.500 personas en Andalucía, y la movilización de cientos de soldados para asistir en labores de rescate. Como parte de esta respuesta, todas las escuelas andaluzas permanecieron cerradas, a excepción de las ubicadas en la provincia más oriental, Almería. La red ferroviaria también sufrió un golpe severo, con la cancelación de casi todos los trenes de cercanías, regionales y de larga distancia en Andalucía. La falta de autobuses alternativos a causa del mal estado de las carreteras ha complicado la situación aún más, con numerosas vías cerradas debido a la tormenta.
Por otra parte, Portugal aún enfrenta desafíos derivados de la tormenta Kristin, que la semana pasada ya había dejado un saldo de cinco víctimas mortales, decenas de heridos y un gran número de hogares sin electricidad. Desde el domingo, servicios de emergencia en el país han atendido más de 3.300 incidentes, mayormente relacionados con inundaciones, caídas de árboles y deslizamientos de tierra. Más de 11.000 efectivos fueron desplegados para manejar la situación y, el miércoles, alrededor de 200 residentes fueron evacuados en el centro del territorio portugués.
En Alcácer do Sal, al sur de Lisboa, el río Sado se desbordó, inundando la principal avenida de la ciudad. La ministra de Medio Ambiente portuguesa, Maria da Graça Carvalho, expresó su preocupación por la evolución del clima, señalando que se espera un nuevo pico de mal tiempo que podría afectar la región a partir del jueves, con lluvias y vientos de gran intensidad.
Las predicciones del Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera (IPMA) sugieren que la inestabilidad climática se prolongará con otro aumento de las lluvias y el viento previsto para el fin de semana, aunque se estima que podría ser menos severo que los fenómenos anteriores. Carvalho indicó que es crucial que los residentes permanezcan informados y preparados para cualquier cambio repentino en las condiciones climáticas.
La tormenta Leonardo y sus predecesoras han resaltado la vulnerabilidad de ambas naciones ante eventos climáticos extremos. Esto plantea serias consideraciones sobre la necesidad de una mejor gestión de las infraestructuras para mitigar el impacto de tales desastres, así como la urgencia de implementar medidas de prevención efectivas en el futuro. Por el momento, la población afectada sigue enfrentando situaciones críticas, mientras las autoridades trabajan para restablecer la normalidad y asegurar la seguridad de todos los ciudadanos.