En las últimas semanas, Irán ha sido escenario de protestas masivas que han llevado a un aumento significativo en la violencia contra los manifestantes. Según médicos iraníes, los agentes de seguridad, vestidos de civil, impiden que el personal médico atienda a aquellos que han resultado heridos en estas manifestaciones críticas.
Un médico de la ciudad de Rasht relató un incidente trágico en el que un hombre de unos 40 años fue trasladado a la unidad de urgencias después de recibir un disparo en la cabeza. A pesar de que él y sus colegas intentaron ingresar rápidamente a la sala para tratar al hombre, los agentes de seguridad les impidieron el paso, empujándolos con sus rifles. Desgraciadamente, el hombre fue declarado muerto poco después de su llegada al hospital.
Este lamentable episodio no es un caso aislado. Los médicos han informado que, desde principios de enero, ha habido varios incidentes similares en diversos hospitales del país. Los agentes de seguridad han invadido estas instalaciones, interfiriendo en el tratamiento de miles de heridos como consecuencia de la represión gubernamental contra las protestas. En algunos casos, se han reportado intimidaciones hacia el personal médico y detenciones de médicos simplemente por cumplir con su deber de atender a los heridos.
Los informes indican que los agentes no sólo obstaculizan la atención médica, sino que también han amenazado y secuestrado a los manifestantes. Según el Centro de Derechos Humanos de Irán, se han documentado múltiples casos de abuso en hospitales, donde los agentes de seguridad han desconectado a pacientes de respiradores y han acosado a los médicos que intentan ayudar.
A pesar de estos graves informes, el portavoz del Ministerio de Salud, Hossein Kermanpour, ha rechazado las afirmaciones y las ha calificado de